Fragmentos microscópicos de plástico han invadido los confines más lejanos del mar, desde las profundidades de la Fosa Mariana hasta las aguas heladas de la Antártida. Ahora, los investigadores han descubierto que estos microplásticos han contaminado las montañas de los Pirineos, expandiendo el dominio del plástico a alturas previamente desconocidas.

En la cima de los Pirineos franceses, no lejos de la frontera con España, un entorno que se considera prácticamente prístino, un equipo de científicos encontró evidencia de contaminación por microplásticos que llegaron a la zona trasportados por el viento.

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Recolectando y analizando muestras

Los microplásticos son pequeñas piezas del material que miden entre 5 milímetros y 1 micrómetro, es decir, 1.000 veces más pequeños que un milímetro.

Los microplásticos provienen de una variedad de fuentes, incluso de residuos plásticos más grandes que se degradan en piezas cada vez más pequeñas.

Para el estudio, un equipo de investigadores se dirigió a la estación meteorológica Bernadouze en un área remota de los Pirineos franceses. La zona está poco poblada y es utilizada principalmente por los visitantes que practican el senderismo, el esquí o la investigación científica. No hay infraestructura industrial, comercial o agrícola cercana.

Entre noviembre de 2017 y marzo del 2018 el equipo recolectó muestras de aire de la ubicación y de agua de los colectores de la estación meteorológica para su estudio.

Estos análisis revelaron que diariamente unas 365 partículas de microplástico aterrizan en cada metro cuadrado del área.

Para contextualizar esa cifra, si cantidades similares de microplásticos en el aire cayeran en el resto del país, los investigadores estiman que en un año se acumularía una manta de contaminantes de aproximadamente 2.000 toneladas.

Trasportados por el viento

Las simulaciones por computadora corroboraron la idea de que los fragmentos de plástico podrían haberse originado en las ciudades, lo que sugiere que los microplásticos flotaron al menos 100 kilómetros.

Los científicos encontraron evidencia de contaminación por microplásticos que llegaron a la cima de los Alpes trasportados por el viento.

Con el hallazgo, los investigadores han revelado un nuevo horror de la contaminación plástica. Los científicos ya sabían que los microplásticos pueden flotar en el aire de grandes ciudades, pero nadie ha demostrado hasta qué punto pueden viajar estos contaminantes.

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El investigador Steve Allen, afiliado al Departamento de Ecología Ambiental de la Universidad de Strathclyde, en Reino Unido, se refirió a los hallazgos del estudio y comentó:

 “Estos resultados sugieren que los microplásticos están omnipresentes e incluso los entornos más prístinos pueden ser susceptibles a la contaminación. Los microplásticos son persistentes y, por lo tanto, se acumularán en el ambiente con el tiempo, a menos que se reduzcan las emisiones”.

Si bien se trata de un estudio piloto a corto plazo que exige una mayor investigación por parte de otros científicos, las implicaciones son impactantes para entornos supuestamente prístinos en todo el mundo, los ecosistemas y para la salud humana.

Referencia: Atmospheric transport and deposition of microplastics in a remote mountain catchment. Nature Geosciencia, 2019. https://doi.org/10.1038/s41561-019-0335-5

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