A pesar de que ‘Oumuamua acaparó los medios entre 2017 y 2018 por tratarse del primer objeto interestelar observado, una nueva investigación determina que el primero pudo ser un meteoro que visitó la Tierra en 2014 por las características de su trayectoria.

La astrónoma Avi Loeb y el estudiante Amir Siraj, ambos pertenecientes a la Universidad de Harvard, encontraron un objeto cuyas dimensiones eran de 0.9 metros que se desintegró en el cielo de Papúa Nueva Guinea en enero de 2014 y que se acercó al sol a unos 60 km por hora. Esta velocidad les llamó particularmente la atención, pues esto evidenciaba que no estaba relacionada con la gravedad del sol.

Sobre esto, Loeb y Siraj expresaron que, al reproducir la órbita del meteoro de ese entonces, demuestra que el objeto se originó probablemente fuera del sistema solar, “posiblemente en la parte interna de otro sistema planetario dentro del denso disco de la Vía Láctea”, según reportaron en el estudio.

‘Oumuamua acaparó los medios por su tamaño, pero no fue el primer objeto interestelar

A pesar de que ‘Oumuamua acaparó los medios entre 2017 y 2018 por ser el primer objeto interestelar observado, otro meteoro de menores dimensiones pudo ser el primero.

Loeb notó que otros objetos interestelares que fuesen más pequeños estarían muy lejos de ser comunes y que tal vez algunos de ellos tendrían que incluso chocar en la Tierra para hacerse notar. Tomando esto en cuenta, decidió estudiar junto a Siraj el catálogo de meteoro del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra que han sido detectados por los sensores del gobierno estadounidense para verificar si efectivamente ya habíamos tenido en nuestra atmósfera otros objetos interestelares.

Para ello se enfocaron en los meteoros más rápidos, pues, como se indicó anteriormente, la rápida velocidad de estos meteoros indica que no están relacionados con la gravedad del sol, lo cual a su vez sugiere que se han generado fuera de nuestro sistema solar.

Al respecto, Loeb expresó que para detectar este tipo de meteoros se puede utilizar la atmósfera de la Tierra, pues “son muy pequeñas para ver”. La velocidad del meteoro sugiere que recibió un impulso gravitacional desde el interior de un sistema planetario o una estrella de la Vía Láctea. Esta posibilidad representa un interesante descubrimiento.

Según Loeb, “si estos meteoros han sido expulsados de alguna zona habitable de una estrella, podrían ayudar a transferir vida de un sistema planetario a otro”. Durante el análisis de estos registros de más de 30 años, los científicos hallaron otros dos objetos con velocidades similares (216,000 km/h), pero, al estar relacionados con la gravedad del sol, no fue posible determinar si eran interestelares o no.

Estudiar la composición de este tipo de objetos permitirá crear un sistema de alerta para entrenar a los telescopios para analizar los residuos gaseosos de estos meteoros cuando se desintegran en la atmósfera de la Tierra. De esta manera, se facilitaría la tarea de identificar objetos interestelares con certeza y ampliar el conocimiento sobre esta área de estudio.

Referencia: Discovery of a Meteor of Interstellar Origin: https://arxiv.org/abs/1904.07224

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