Durante décadas, el ser humano ha buscado ir más allá de nuestro planeta, no solo para explorar el Universo, sino también para encontrar planetas que sean potencialmente habitables. Sin embargo, la manera en la que se han investigado estos exoplanetas para encontrar zonas habitables no ha sido precisamente correcta, al menos según un nuevo estudio titulado ‘Predicciones de zonas habitables y cómo probarlas’.

Esta investigación conducida por Ramses Ramírez y fue presentado como parte del Estudio de Diez Años sobre Astronomía y Astrofísica, Astro 2020, el cual sirve como guía crucial para las diversas instituciones espaciales, astronómicas y astrofísicas para plantear metas a futuro. En el reporte, los investigadores establecieron que uno de los mayores inconvenientes con el estudio de zonas habitables en exoplanetas es la cantidad de suposiciones que se hacen al respecto.

No todos los elementos que hacen habitable a la Tierra hacen que los exoplanetas lo sean

Para comenzar, la prioridad en el estudio de exoplanetas es buscar aquellos en los que podría existir vida extraterrestre basándose en si orbitan dentro de estrellas que representan zonas habitables potenciales. Muchas de las suposiciones que se hacen con respecto a lo que hace habitable un exoplaneta o no tienen que ver con la presencia de agua en la superficie, pues hasta la actualidad se considera que es lo único que puede sostener la vida.

Además, según estas suposiciones, la vida se desarrolla en planetas rocosos con actividad tectónica que además orbite alrededor de estrellas cálidas como el sol.

Sin embargo, de acuerdo con el reporte, no necesariamente la presencia de estos elementos hace que el exoplaneta sea habitable, en tanto que el que haya oxígeno atmosférico no implica automáticamente que haya vida, pues este oxígeno podría ser el resultado de una disociación química y no de la fotosíntesis.

La complejidad de la vida es tal que incluso existen otros estudios que determinan que las formas de vida en la Tierra pudieron haber emergido en condiciones que hoy en día pueden llegar a ser increíblemente tóxicas para cualquier organismo viviente.

Error de concepto

Para Ramírez, la definición de zona habitable está errada por definición “porque su construcción está basada en argumentos climatológicos centrados en la Tierra que podrían o no ser aplicables a otros planetas potencialmente habitables”.

En este sentido, altos niveles de dióxido de carbono podrían ser potencialmente sustentables para aquellos exoplanetas que están más lejos. Sin embargo, tales cantidades son peligrosas para los animales y plantas terrestres, es por ello que no todas las características son determinantes para definir la zona habitable.

Con respecto a este argumento, Ramírez añade:

“En la definición clásica de la zona habitable también se asume que el dióxido de carbono (CO2) y el agua (H20) son gases de efecto invernadero claves para planetas potencialmente habitables, pero en varios estudios recientes han desarrollado definiciones alternativas de zonas habitables utilizando combinaciones diferentes de gases de efecto invernadero, incluyendo aquellos que, aunque son relativamente menores en la Tierra, podrían ser importantes para otros planetas potencialmente habitables”.

Son numerosos los elementos que se han estudiado sobre los exoplanetas potencialmente habitables, y todos presentan grandes diferencias con respecto a la Tierra. Por ello, la investigación en la siguiente década debe ser aún más precisa y mayor, además de invertir más tecnología avanzada de telescopios, tal como sostiene Ramírez, para poder “encontrar y caracterizar tantas zonas habitables como sea posible para incrementar las probabilidades de encontrar vida extraterrestre”.

Referencias:

  1. Habitable Zone predictions and how to test them: https://arxiv.org/ftp/arxiv/papers/1903/1903.03706.pdf
  2. Seeding the Milky Way with Life Using Genesis Missions: https://www.universetoday.com/141194/seeding-the-milky-way-with-life-using-genesis-missions/