Los reptiles, anfibios y mamíferos tienen una laringe, una caja de voz en la parte superior de la garganta que protege las vías respiratorias. Los pliegues de tejido allí, las cuerdas vocales, vibran y modulan sonidos que permite a los humanos hablar, a los cerdos gruñir y a los leones rugir.

Aunque las aves también tienen laringe, no es el órgano que estos animales utilizan para emitir sus melodías, para ello se valen de un misterioso órgano, una caja de sonido única llamada siringe.

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Caja de sonido

Por décadas los científicos se han interesado en comprender por qué existe la siringe y cómo se desarrolló. En este sentido, un estudio llevado a cabo por un equipo multidisciplinario de investigadores de la Universidad de Utah, encontró que la siringe confiere una ventaja: al ubicarse tan bajo en la vía aérea, puede producir sonidos con una eficiencia muy alta.

Algunas aves posicionan sus cuerpos para aprovechar la posición de la siringe, y de ese modo aprovechar todo su potencial acústico.

Para el estudio, los investigadores desarrollaron modelos físicos y computarizados para simular los órganos productores de sonido aviares y analizaron aves reales de diferentes tamaños corporales en el laboratorio, y de este modo, medir los diversos efectos de la posición de la siringe en la eficiencia vocal.

El equipo encontró que el sonido se produce con mayor eficiencia por la posición en que se encuentra ubicada la siringe. Esta observación apoya la hipótesis de que las aves con una siringe baja en la vía aérea pueden comunicarse mejor y obtener una ventaja evolutiva.

Las aves, que se distinguen por tener los cuellos más largos de todos los vertebrados terrestres, pueden usarlos como resonadores para amplificar el sonido, explican los investigadores.

Otros factores

Por otra parte, los resultados de la investigación muestran que existe una fuerte dependencia tanto del tubo o las vías respiratorias como de la fuente de sonido. La ubicación de la fuente de sonido en el tubo marca la diferencia, ya sea que esté ubicada en el centro, en la parte frontal o posterior.

Por décadas los científicos se han interesado en comprender por qué existe la siringe y cómo se desarrolló.

Los autores de estudio señalan que hay mucho que aprender de este hallazgo, particularmente en cómo las aves posicionan sus cuerpos para aprovechar la posición de la siringe.

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Algunas aves tienen la necesidad de comunicarse con un “objetivo” vocal preciso para transmitir un mensaje a una pareja, por ejemplo, sin alertar a los depredadores, lo que las lleva a tener que posicionarse para dirigir selectivamente ese sonido, y eso requiere una adoptar una postura para la cabeza, el cuerpo y el cuello específicas.

Con esto en mente, el equipo planea observar la diversidad de las aves para ver cómo su hallazgo se aplica a las aves de diferentes tamaños, desde colibríes hasta avestruces, e identificar otros factores que podrían contribuir a la evolución de la siringe en una especie particular.

Referencia: The evolution of the syrinx: An acoustic theory. Plos Biology, 2019. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.2006507

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