El viento solar consiste en una corriente de partículas cargadas que se liberan desde la corona solar, también conocida como la atmósfera del Sol. Por lo general, estas corrientes se transforman en verdaderas ‘liberaciones’ de plasma solar que los científicos han definido como ‘manchas’.

Una nueva investigación llevada a cabo por científicos de la NASA ha revelado que estas liberaciones ocurren al menos una vez cada dos horas. El plasma que nace del viento solar se torna progresivamente más caliente, se vuelve más denso y se desprende del Sol con una rapidez y fuerza tal, que estas manchas pueden literalmente consumir planetas enteros en cuestión de minutos. Los científicos compartieron las siguientes imágenes de las manchas saliendo de la corona solar.

En un comunicado publicado por la NASA sobre el estudio, Nicholeen Viall, astrofísica e investigadora del Centro de Vuelo Espacial de la NASA en Maryland, explicó:

Se parecen a las burbujas en una lámpara de lava, sólo que son cientos de veces más grandes que la Tierra (…) Te estás preguntando constantemente: ¿Cuánto de lo que estoy viendo aquí se debe a la evolución durante cuatro días en tránsito, y cuánto vino directamente del Sol?

A pesar de que los científicos saben sobre las manchas desde hace casi 20 años, su origen e impacto en los eventos meteorológicos que ocurren alrededor del Sol continúan siendo un misterio. Hasta hace muy poco tiempo, las únicas observaciones sobre estas manchas se obtuvieron a partir de satélites de la Tierra que tienen la capacidad de detectar el momento en el que las burbujas caerán sobre el campo magnético terrestre.

Ahora, los científicos han logrado dividir el viento solar en dos componentes: una rápida y una lenta, aunque se diferencian más por el tipo de materia que integran. En este sentido, el viento solar podría estar compuesto de elementos similares a las zonas externas del Sol, y tiene su origen en agujeros coronales, que a su vez son regiones más frías del plasma que se ubica alrededor del Sol.

Hasta ahora, los científicos intentaron vincular la corriente lenta con varias de las fuentes alrededor del Sol, sin embargo, no fue un trabajo fácil. Los expertos midieron las regiones que tenían mayor densidad de plasma en la Tierra que se considera que proviene del Sol, pero tuvieron pocas oportunidades de recopilar datos en la región más cercana al Sol.

En la nueva investigación se encontró evidencia de dicha región con la ayuda de dos naves espaciales que no habían enviado datos a la Tierra desde la década de 1980. Estas naves hallaron manchas similares de densidad mayor que parecen coincidir con el plasma que golpea el campo magnético de nuestro planeta y que pueden salir del Sol aproximadamente una vez cada hora y media.

En el comunicado de la NASA, los expertos afirman que gran parte del estudio involucró limpiar y descifrar datos que datan de muchos años, hasta finalmente acceder al manual de instrucciones y comprender los elementos reveladores.

Se trata de un descubrimiento importante, pero las interrogantes sobre el origen de las manchas y su naturaleza siguen estando a la orden del día. Por fortuna, el Parker Solar Probe fue lanzado por la NASA en 2018 con el objetivo de acercarse y ‘tocar’ la corona solar para resolver varios de estos misterios.

Referencia: Helios Observations of Quasiperiodic Density Structures in the Slow Solar Wind at 0.3, 0.4, and 0.6 AU. JGR Space Physics. 31 January 2019. DOI: https://doi.org/10.1029/2018JA026182

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