Los mosquitos son los principales vectores de enfermedades infecciosas y patologías crónicas como el Zika, la malaria, el dengue o la leishmaniosis. En las regiones del mundo donde son frecuentes estas enfermedades, la vigilancia entomológica es quizá la principal medida de prevención, sin embargo, no es un método totalmente eficaz para evitar la propagación de vectores.

Ahora, un grupo de científicos de la Universidad James Cook, en Australia, han desarrollado una técnica para obtener muestras de orina de mosquito con el objetivo de estudiarlas y realizar un seguimiento de las diversos virus que transmiten estos vectores.

En concreto, los investigadores basaron sus pruebas en sistema de recolección de saliva creado en el año 2010 y que consiste en atraer a los mosquitos a una trampa donde prueban tarjetas cubiertas con miel. Uno de los beneficios de este sistema es que no requiere refrigeración constante y no requiere una monitorización tan laboriosa con la de los cerdos o pollos cuando se buscan infecciones.

Anteriormente, otros investigadores utilizaron este test para determinar la presencia de virus como el Nilo Occidental y el dengue, por lo que los científicos de James Cook confían en que también los ayude a conocer la presencia de otros virus. En este sentido, los investigadores crearon dos variedades de trampas: una nocturna y una trampa pasiva a largo plazo.

En el caso de la trampa nocturna, se basa en una fuente de luz y emisiones de dióxido de carbono y busca atraer mosquitos. En su interior, este sistema posee miel y una lámina de policarbonato que permite recolectar las muestras. Por su parte, las trampas pasivas incorporaban una fuente externa que les confería humedad para que los mosquitos se mantuvieran vivos por un tiempo mayor, ya que de esta forma podían excretar en mayor medida y las posibilidades de detectar un virus aumentarían.

Así es como nuestra respiración alerta a los mosquitos de nuestra presencia

Los investigadores revelaron que las muestras recopiladas revelaron la presencia de Nilo Occidental, el virus del Río Ross y el virus de la encefalitis del Valle de Murray. Se trata de la primera vez que los científicos hallan a través de muestras recopiladas del medio ambiente un antígeno que pertenece a la familia de los arbovirus.

La otra técnica de recolección de muestras de saliva de mosquito también puede ser utilizada para detectar la presencia de virus. Sin embargo, los científicos señalan que los virus no se detectan hasta transcurridos 15 días de incubación, mientras que con las deposiciones de los insectos se obtienen resultados en apenas 3 días.

Referencia: D.B. Meyer et al. Development and field evaluation of a system to collect mosquito excreta for detection of arboviruses. Journal of Medical Entomology. Published online April 4, 2019. doi:10.1093/jme/tjz031.

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