Dormir no es solo una forma de pasar las noches, es una función biológica esencial que, cuando se obtiene de forma apropiada, se asocia con la buena salud, y cuando es deficiente, a una variedad de enfermedades y trastornos psiquiátricos.

Pasamos aproximadamente un tercio de nuestras vidas durmiendo, y aunque parezca sorprendente, nuestra comprensión de cómo se regula este importante proceso biológico es poco conocida.

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Analizando datos, encontrando vínculos

En un esfuerzo por revertir esta falta de comprensión, un equipo internacional de investigadores realizó un estudio que reveló variantes genéticas vinculadas a la calidad y la duración del sueño.

Los hallazgos de esta investigación podría fundamentar el desarrollo de nuevos tratamientos para mejorar nuestro sueño y nuestra salud en general.

Para el estudio, el más grande en su tipo, los investigadores analizaron los datos genéticos de 85.670 individuos del Biobanco de Reino Unido, lo que se complementó con los datos de 5.819 personas, que por siete días usaron continuamente acelerómetros en sus muñecas, lo que proporcionó información fidedigna y detallada sobre sus hábitos de sueño.

El análisis de esta gran cantidad de datos reveló 47 vínculos entre nuestro código genético y la calidad y cantidad de tiempo que dormimos. Los hallazgos incluyen 10 enlaces genéticos asociados a la duración y 26 relacionados a la calidad del sueño, hasta ahora desconocidos.

Al respecto, el doctor Samuel Jones, investigador afiliado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter y autor principal del estudio, manifestó:

“Este estudio identifica las variantes genéticas que influyen en los rasgos del sueño y proporciona nuevos conocimientos sobre el papel molecular del sueño en los seres humanos. Es parte de un cuerpo de trabajo emergente que podría algún día fundamentar  el desarrollo de nuevos tratamientos para mejorar nuestro sueño y nuestra salud en general”.

Entre las regiones genómicas descubiertas se encuentra un gen llamado PDE11A. El equipo de investigación descubrió que una variante poco común de este gen afecta tanto la duración como la calidad del sueño.

Enlaces genéticos

La mala calidad del sueño se relaciona a una variedad de enfermedades y trastornos psiquiátricos.

Previamente, este gen ha sido identificado como un posible objetivo farmacológico para el tratamiento de personas con trastornos neuropsiquiátricos asociados con la estabilidad del estado de ánimo y las conductas sociales.

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Los investigadores señalan que si bien la mala calidad del sueño puede tener una raíz genética, no implica una sentencia a dar vueltas y vueltas en la cama para siempre. Hay algunas medidas que pueden ayudar, como crear un ambiente relajante para dormir, evitar las siestas del día, intentar hacer actividad física y tratar de controlar el estrés y las preocupaciones.

Finalmente, expresan los autores, los resultados de este estudio se suman al cada vez más nutrido cuerpo de investigación que relaciona los genes con el insomnio y la falta de sueño, y lleva a la comunidad médica un paso más cerca de encontrar mejores soluciones para las personas que viven con trastornos del sueño.

Referencia: Genetic studies of accelerometer-based sleep measures yield new insights into human sleep behaviour. Nature Communications, 2019. https://doi.org/10.1038/s41467-019-09576-1

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