En aproximadamente 4,500 o 5,000 años, el Sol podría crecer de una forma tal, que su gran superficie ardiente podría acabar con la Tierra. Hasta que eso ocurra, nuestra estrella más importante perderá poco a poco su combustible hasta reducirse a un fragmento denso y frío, un fenómeno que se conoce como ‘enana blanca’. Sin embargo, este fragmento de lo que una vez fue el Sol servirá para el nacimiento de un nuevo sistema de planetas y estrellas.

Todos los detalles sobre el desarrollo de este proceso y el momento en el que ocurrirá se pueden conocer a través del estudio de sistemas solares que actualmente experimentan esta etapa. El día de hoy, una investigación publicada en la revista Science ha revelado un importante hallazgo en este sentido.

En concreto, un grupo de investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, han encontrado un fragmento de un planeta que sobrevivió a la muerte de su estrella en un disco repleto de escombros generado a partir de planetas extintos.

Según los científicos, se trata del segundo planetesimal hallado orbitando alrededor de una enana blanca. El fragmento mide de 6 a 600 kilómetros de diámetro y es rico en hierro y níquel. Se cree que este planetesimal una vez formó parte de un planeta más grande, y su supervivencia ha sorprendido a los investigadores ya que el fragmento está orbitando su estrella muerta más cerca de lo que se pensaba posible, realizando movimientos alrededor de ella una vez cada dos horas.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron el Gran Telescopio Canarias (GTC), siendo la primera vez que los expertos aplican la espectroscopia para encontrar un cuerpo sólido orbitando alrededor de una enana blanca. Para ello, utilizaron sutiles variaciones de iluminación con el objetivo de identificar el nivel de gas adicional que se genera en el fragmento de planeta.

La superficie de la Luna está totalmente agrietada

Christopher Manser, autor principal del estudio e investigador del Departamento de Física de la Universidad de Warwick, dijo:

La estrella originalmente tenía aproximadamente dos masas solares, pero ahora la enana blanca es solo el 70% de la masa de nuestro Sol. También es muy pequeña (Aproximadamente el tamaño de la Tierra) y esto hace que la estrella, y en general todas las enanas blancas, sea extremadamente densa.

El hallazgo revela nuevos detalles sobre cuáles planetas pueden vivir en otros sistemas solares, además de revelar el destino que puede tener la Tierra. En este sentido, Manser dijo que a medida que las estrellas crecen, se transforman en gigantes ‘rojas’ que depuran una buena parte de su sistema planetario. En el caso de nuestro Sistema Solar, el Sol se expandirá hasta el lugar donde nuestro planeta orbita actualmente, y eliminará a la Tierra, Marte, Mercurio y Venus.

La conclusión general es que, en al menos 5 o 6 milenios, nuestro Sistema Solar pasará a ser una enana blanca en vez del Sol, y estará orbitada por Júpiter, Saturno, Marte, planetas exteriores, asteroides y cometas. Por su parte, las interacciones gravitacionales podrían ocurrir a partir de los remanentes de los sistemas planetarios, lo que quiere decir que los planetas más grandes pueden empujar los cuerpos más pequeños hacia un punto cercano a la enana blanca, donde serían eliminados debido a su gran gravedad.

Referencia: A planetesimal orbiting within the debris disc around a white dwarf star. Science, 2019 DOI: 10.1126/science.aat5330

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