El registro más antiguo que se tiene de un gato domesticado se remonta al antiguo Egipto; la escritura describe a Nedjem vagando por la casa real de Thutmosis III.

La historia no especifica si Nedjem, que significa “dulce” o “agradable”, aprendió a responder cuando se le llamaba, pero un reciente estudio sugiere que los gatos domésticos modernos pueden distinguir sus nombres de palabras que suenan similares.

Sin interés de mostrar lo aprendido

Los gatos son conocidos por su indiferencia hacia los humanos; casi cualquier propietario testificará sobre la facilidad con que estos animales ignoran su llamado, pero se acuerdo a los resultados del estudio, los gatos son tan buenos como los perros para aprender, simplemente no están tan interesados ​​en mostrar a sus dueños lo que han aprendido.

El estudio sugiere que al menos algunos gatos discriminan su nombre de otros.

Para el estudio, los investigadores visitaron 11 hogares con gatos (Felis catus) y le pidieron al propietario que leyera una lista de cuatro sustantivos a su mascota. Estas palabras eran similares en longitud y ritmo al nombre del gato.

La mayoría de los gatos mostraron signos sutiles de que estaban prestando atención al principio, moviendo la cabeza o las orejas, pero por la cuarta palabra, muchos esencialmente dejaron de escuchar y su respuesta física fue menos pronunciada.

Cuando los propietarios enunciaron una quinta palabra, el nombre del gato, el equipo observó de cerca si la mascota mostraba una respuesta física más acentuada que la de la palabra anterior.

Efectivamente, el equipo encontró que 9 de los 11 gatos evaluados mostraron un aumento estadísticamente significativo (aunque sutil) de su respuesta cuando escucharon sus nombres.

Respuesta más fuerte

Sin embargo, eso no prueba que los felinos reconocieron a sus apodos, ya que un gato podría haber mostrado una respuesta más fuerte a su nombre porque esa palabra era más familiar que otras utilizadas en la prueba.

De acuerdo a los investigadores, los gatos pueden reconocer sus nombres, pero no están interesados ​​en mostrar a sus dueños que lo han aprendido.

Para explorar esta posibilidad, el equipo repitió el experimento en cuatro hogares que contenían cinco o más gatos. Esta vez, las primeras cuatro palabras que escuchó cada gato fueron los nombres de los felinos que cohabitan; el quinto era el propio nombre del gato.

En esta configuración, solo 6 de los 24 gatos mostraron una reducción gradual en su respuesta física a medida que se leía la lista de nombres. Esto podría indicar que la mayoría de los gatos en hogares con múltiples gatos agregan significado y la posibilidad de una recompensa a cualquier nombre familiar y, por lo tanto, permanecen alertas.

Pero los 6 gatos que dejaron de prestar atención durante la prueba mostraron una respuesta significativamente más fuerte a su propio nombre, lo que de acuerdo a los autores, sugiere que al menos algunos gatos discriminan su nombre de otros.

Referencia: Domestic cats (Felis catus) discriminate their names from other words. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-40616-4

Escribir un comentario