¿Alguna vez has mirado hacia abajo desde un edificio o puente muy alto y has pensado en saltar? Puede que te parezca un pensamiento suicida, pero en realidad es más común –y normal– de lo que piensas. Esta idea puede explicarse gracias a un fenómeno llamado “El lugar alto” (o HPP, por sus siglas en inglés High Place Phenomenom), el cual podría interpretarse como una señal de seguridad o instinto de supervivencia. Veamos por qué.

No es necesariamente una conducta suicida

Los investigadores analizaron los resultados de 431 estudiantes universitarios referentes a una encuesta en línea en la que se les preguntaba por la cantidad de veces que habían experimentado tal fenómeno, así como pensamientos suicidas, ansiedad, síntomas depresivos y que hablaran sobre su historial de cambios de humor.

Tras evaluar estas respuestas, los autores del estudio observaron que la experimentación del HPP era más bien algo común entre la mayoría de los participantes, incluso entre aquellos que nunca tuvieron conductas ni pensamientos suicidas. De hecho, al menos 50 por ciento de los encuestados expresaron haber tenido esa sensación. Igualmente hallaron que el HPP se potencia con la combinación con pensamientos suicidas y la sensibilidad a la ansiedad.

¿Y a qué se debe este fenómeno?

La necesidad de sentir que queremos saltar de un lugar alto no es un pensamiento necesariamente suicida, al contrario, podría ser una respuesta normal del organismo.

Este fenómeno también conocido por los franceses como ‘El llamado al vacío’ es un truco de la mente que pone a prueba nuestro deseo de vivir, que incluso se considera como una reacción sana. Tal como concluye el estudio:

“De esta manera, los individuos que reportaron que habían experimentado el fenómeno no son necesariamente suicidas; en su lugar, la experiencia del HPP podría reflejar su sensibilidad a señales internas y en realidad afirma su voluntad de vivir”.

Se trata de un detonante que activa una respuesta de miedo que nuestro subconsciente busca racionalizar. Funciona de esta manera a modo de prueba para saber si todo anda bien con nuestros instintos, es como cuando tocas algo muy caliente y tu reacción es quitar la mano rápidamente por miedo a hacernos daño.

Esta respuesta tiene que ver con nuestro circuito mental del miedo, en el que actúan la amígdala y otras regiones de nuestro cerebro para enviar una alarma a la corteza prefrontal que es la que interpreta esta señal. Acompañado de este deseo de saltar están otras reacciones como sudoración, palpitaciones aceleradas, mareo, e incluso, rodillas temblorosas.

La manera en cómo el cuerpo humano capta estas señales es meramente subjetivo, en tanto que al experimentar el HPP una persona podría asociarlo con un riesgo de seguridad o pánico por miedo a morir, mientras que otro podía tomárselo como un alza en la sensación de adrenalina.

Dado lo subjetivo de las reacciones de cada ser humano con respecto a este fenómeno, esta hipótesis aún no puede determinar si el fenómeno del lugar alto o HPP tiene que ver con un deseo real de morir o una mala interpretación de una señal de seguridad, es por ello que se requieren estudios que vayan más allá para poder responder esta interrogante.

Referencias:

  1. An urge to jump affirms the urge to live: An empirical examination of the high place phenomenon: https://doi.org/10.1016/j.jad.2011.10.035
  2. Study explains that sudden urge to jump from high places: https://bigthink.com/stephen-johnson/study-explains-that-strange-urge-to-jump-when-near-cliffs
  3. Why You Feel the Urge to Jump: http://nautil.us/issue/46/balance/why-you-feel-the-urge-to-jump