Los resultados de una reciente investigación sugieren que las personas con autismo, una condición que se caracteriza por déficits de comunicación, habilidades emocionales y sociales, tienen un sentido diferente de sí mismas, en comparación con las personas que no tienen la condición.

Los autores estudio, investigadores de la Universidad Anglia Ruskin, en Reino Unido,  piensan que los cerebros de las personas con autismo procesan las señales de sus cuerpos de manera diferente a los individuos neurotípicos.

Experimentado una ilusión

Para el estudio, el equipo de investigadores reclutó a 51 adultos: 22 que tenían autismo y 29 que no. Los participantes tomaron parte en una ilusión de experiencia fuera del cuerpo.

En las personas con autismo el límite entre el yo y el mundo externo no es la piel, sino una “burbuja protectora” que rodea el cuerpo llamada espacio peripersonal.

Esta ilusión consistió en usar gafas de realidad virtual que permitían que los participantes vieran su propio cuerpo como si estuvieran mirando a otra persona. Por lo general, esto hace que las personas sientan que encarnan al avatar virtual, y su sentido de dónde están ubicados se desplaza hacia él.

Los investigadores encontraron que, a diferencia de los participantes neurotípicos, las personas con autismo no experimentaron el efecto de la ilusión.

Para los autores esta fue una observación sorprendente, ya que esperaba que en los participantes con autismo el efecto de la ilusión fuera más débil, pero no que estuviera ausente.

El autismo se ha descrito durante mucho tiempo como un “trastorno del yo”, debido a las diferencias en cómo algunas personas con autismo usan los pronombres personales, sus dificultades para acceder a los recuerdos personales y para ser emocionalmente conscientes de sí mismos.

Al respecto, la doctora Jane Aspell, profesora en el Departamento de Neurociencia Cognitiva de la Universidad Anglia Ruskin y autora principal del estudio, manifestó:

“Este es el primer estudio que muestra que las diferencias en uno mismo también están presentes en un nivel más fundamental: el nivel del yo corporal.”

Burbuja protectora

Los investigadores explican que nuestro ser corporal es sorprendentemente fácil de manipular y perturbar engañando al cerebro con información conflictiva sobre el cuerpo, en este caso mediante el uso de realidad virtual.

Con la ayuda de la realidad virtual, los investigadores diseñaron una ilusión en la que los participantes vieron su propio cuerpo como si estuvieran mirando a otra persona.

Esto se debe a que el cerebro está constantemente calculando lo que es uno mismo y lo que no es uno mismo, donde el límite entre el yo y el otro se encuentran.

En las personas con autismo esta ilusión no tuvo efecto, porque el límite entre el yo y el mundo externo no es la piel, sino una “burbuja protectora” que rodea el cuerpo llamada espacio peripersonal.

Los investigadores midieron el alcance de este espacio peripersonal y encontraron que en las personas con autismo es más pequeño y que el límite entre uno mismo y el otro es más agudo.

Esta inflexibilidad en el yo corporal y el límite más agudo entre el yo y el otro, puede explicar algunas de las dificultades sociales que tienen las personas con autismo, ya que probablemente tengan menos capacidad para establecer vínculos entre el yo y los otros, porque su yo es más “fijo”.

Referencia: Altered bodily self-consciousness and peripersonal space in autism. Autism, 2019. https://doi.org/10.1177%2F1362361319838950