Tras el aumento de los brotes de sarampión en los Estados Unidos parece que la comunidad anti-vacunas está perdiendo campo en la batalla que se desarrolla constantemente en línea con respecto al tema.

Tal como lo hemos mencionado en previas oportunidades, desde los espacios tradicionales hasta los medios digitales se libran prácticamente a diario disputas entre la comunidad anti-vacunas y aquellos que consideran la vacunación como primordial. Ahora, la cifra de 387 personas con sarampión en 15 estados americanos entre el 01 de enero y el 28 marzo, enciende una alarma que para muchos estaba en modo silencioso.

Sarampión y paperas son de las enfermedades más peligrosas y mortales que se pueden prevenir con una “simple” vacuna que fue eliminada de los Estados Unidos en el 2000. Por lo mismo, se encuentran aterrorizando a los ciudadanos a nivel nacional por la abundante cantidad de personas no vacunadas.

Una decisión que afecta a todos

Quienes leen estas líneas horrorizados por la decisión de no vacunarse tal vez desconozcan que muchos estados, en realidad, le ceden a los padres la decisión de si vacunar, o no, a sus hijos, dependiendo de las creencias religiosas o filosóficas que estos prediquen. Sin embargo, al otorgarles ese “derecho” no se dan cuenta que exponen a toda una población que no tiene la culpa.

La situación acerca de las noticias inciertas o, como se conocen en las redes sociales, las fake news cada vez se ha tornado más intrincada entre las comunidades americanas. Por ejemplo, portales se dan la tarea de exponer los “peligros” de vacunar a los niños y estos solo predican una información incorrecta que termina por entregarle una carta abierta a las enfermedades para entrar a los hogares y colegios sin ni siquiera tocar la puerta.

Mapeo de información

Redes sociales como Facebook y Pinterest han tenido que tomar cartas en el asunta para evitar la divulgación de las noticias falsas en torno al tema de las vacunas. Muchos preguntarán: ¿por qué si ellos deben poder expresar sus posiciones? Sin embargo, lo que muchos no notan es el nivel de susceptibilidad al que están expuestos diariamente las personas que se encuentran constantemente en las plataformas digitales.

Tips para proteger tu salud mental del efecto de las redes sociales

Por ejemplo, The Conversation se dio la tarea de actualizar un trabajo de investigación que se enfocaba en los hashtags de Twitter que están relacionados con las vacunas, en un espacio de tiempo entre septiembre 2016 y septiembre 2018.

De la muestra aleatoria -10% de los tweets públicos durante el período de tiempo estipulado– lograron identificar 41.998 publicaciones que muestran los hashtags pro y anti vacunas más populares. Por otro lado, lograron darse cuenta que ambas comunidades se encuentras bstante segregadas en la red, lo que quiere decir que entre los grupos no se comunican o interactúan entre ellos.

Sin embargo, según el gráfico que presentaron en su portal web, algunas noticias pro vacunas están penetrando en la comunidad anti vacunación. Lo cual dentro de tanto “caos” puede ser considerado una noticia positiva.

Comunidad pro vacunas (azul) Comunidad anti-vax (verde) Información pro vacunas colándose en los grupos anti vacunación (rojo)

¿Quién se sale con la suya?

A estas alturas del debate es fácil presumir que alguien se encuentra beneficiándose de la oposición a las vacunas, por ejemplos, el moderno movimiento anti vacunas se lucra monetariamente de las personas que deciden no optar por la vacunación ni para ellos ni para sus hijos.

Por otro lado, medios sociales también se benefician de la difusión de noticias erróneas, ya que, al desacreditar a la ciencia médica le restan ganancias que a lo largo van a la medicina alternativa. Si sumamos eso a las redes sociales que divulgan información como si fuera un virus, encontramos como resultado una comunidad desinformada, que se concluye en brotes de enfermedades como las mencionadas anteriormente.

Sin embargo, como todo lo que sube, baja, lamentablemente las comunidades han de vivir experiencias para darse el tiempo de educarse y no caer en errores como estos. Por lo mismo, la pérdida de terreno del movimiento anti vacunas es cada vez más relevante, sobre todo cuando nos referimos a comunidades de padres que deciden por los menos de edad y sus posibilidades de salud.

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