Una mujer de nacionalidad china fue arrestada por las autoridades estadounidenses cuando intentó ingresar ilegalmente al complejo turístico Mar-a-Lago, propiedad del presidente Donald Trump, ubicado en Palm Beach, Florida. Al parecer, la mujer llevaba consigo cuatro móviles y un dispositivo USB cargado con malware.

Según la denuncia, presentada el día de ayer y reseñada por CNBC, Yujing Zhang, accedió a las instalaciones del club el pasado sábado 30 de marzo, omitiendo las advertencias de acceso restringido y logrando pasar por varios puntos de control. Al parecer, Zhang mintió a un agente del Servicio Secreto de EE.UU, informándole que se dirigía a la piscina, cuando en realidad tenía la intención de contactar a una persona cercana del mandatario.

El documento judicial revela que Zhang pasó por varios puntos de control que indicaron a la mujer que las zonas que estaba visitando pertenecían a la jurisdicción del Servicio Secreto, por lo que las personas que acceden sin autorización están sujetas a interrogatorios y arrestos. Cuando fue retenida por los agentes, la mujer presentó dos pasaportes de la República Popular China que tenían su fotografía y su nombre.

Al no poder confirmar la identificación por ‘problemas de idioma’, Zhang dijo que iba a la piscina, y un miembro del staff del complejo turístico dijo a los agentes que el apellido de la mujer era el mismo de un socio del club. Luego, un conductor de Mar-a-Lago se ofreció a llevarla a su destino, sin embargo, al estar confundida sobre el lugar a donde quería ir, el empleado la llevó a la recepción principal.

Finalmente, Zhang le dijo a la recepcionista que estaba allí para un evento de la Asociación Americana de EE.UU, sin embargo, el evento no se llevaba a cabo en la propiedad. Pese a ello, la mujer presentó una supuesta invitación, escrita en chino, que ninguno de los presentes pudo corroborar.

Cuando fue entrevistada por los agentes por la inconsistencia de sus respuestas y mentirles sobre el lugar hacia donde se dirigía, la mujer se tornó agresiva, siendo retenida y trasladada a la oficina del Servicio Secreto de Palm Beach. Una vez allí, Zhang declaró que fue invitada por un amigo llamado ‘Charles’, también de nacionalidad china, quien le dijo que viajara desde Shanghai a Mar-a-Lago para hablar con un miembro de la familia de Trump sobre las relaciones económicas entre China y EE.UU.

De momento, Zhang está bajo custodia de las autoridades y en espera de audiencia, en la que podría recibir hasta 5 años de prisión y una multa de US$ 250,000 en caso de ser encontrada culpable.