Tal como buscamos prevenirles, cualquier noticia o lanzamiento que fuera publicado en las redes sociales o anunciadas por alguna marca debía ser investigada muchas veces porque las bromas por April Fool’s estaban haciendo de las suyas.

Desde marcas decidiendo hacer lanzamientos casi imposibles hasta Justin Bieber anunciando que iba a tener un hijo con su esposa Hailey Badlwin –alcanzando un aproximado de 5.5 millones de likes en la publicación en Instagram– el día de ayer se prestó para todo un poco. Sin embargo, no hay jugarreta que le gane a la que Maisie Williams y Jimmy Fallon se lanzaron en el episodio de ‘The Tonight Show Starring Jimmy Fallon’.

“Arya muere en el segundo capítulo”

Demostrando una vez más porque mereció interpretar a la única y fuerte Arya Stark, Maisie Williams aprovechó sus increíbles capacidades actorales para tomarnos a todos por “tontos” con su anuncio durante su “charla” con Jimmy Fallon en la noche de ayer. Fallon, quien no se quedó atrás gracias a su experiencia en la actuación, le siguió el juego a Williams para envolvernos a todos en lo que podemos considerar la Reina de todas las bromas.

A tan solo dos semanas del estreno de la última temporada de ‘Game of Thrones’ podemos esperar de todo: memes en las redes, teorías explotando en internet, anuncios del equipo de producción y del reparto y hasta promos imparables por parte HBO, pero lo que nunca esperamos es saber doce días antes que Arya muere en el segundo capítulo. Gracias a los Siete Dioses todo resultó ser una mentira.

Williams, que nunca perdió su compostura, y, definitivamente, se metió en el personaje, temblaba y tapaba su boca como símbolo de saber que había metido la pata, sin embargo, lo que terminó por convencer a todos de que esta noticia podría haber sido un gran y garrafal spoiler para el éxito de la franquicia fue la participación del conductor, quien al igual que todos, parecía haber recibido la peor noticia de su vida.

Sin duda alguna, la estrategia de mercadeo detrás de lo que será la última temporada solo nos demuestra que todas las apuestas están echadas y, que por ninguna manera, HBO pretende decepcionar a los fanáticos.