A pesar de años de investigación, en el campo de la salud mental se sigue debatiendo acaloradamente sobre cuáles son las características que definen y distinguen a un psicópata de un criminal.

Si bien hay consenso en que los psicópatas son personas sin remordimientos que carecen de empatía por los demás, en los últimos años, la audacia, entendida como un rasgo de personalidad, ha sido un elemento de gran relevancia en ese debate.

Definiendo la psicopatía

La psicopatía no se define fácilmente, pero un número importante de psicólogos lo ven como un trastorno de la personalidad caracterizado por un encanto superficial combinado con una profunda falta de honradez, insensibilidad, falta de culpa y un control deficiente de los impulsos.

Para lograr el espectacular nivel de manipulación del que es capaz un psicópata, no basta con ser malvado y desinhibido, se debe ser audaz.

Sin embargo, muchos otros apoyan la idea de que la audacia es el elemento fundamental que separa a los psicópatas de los infractores de la ley más mundanos.

Se trata del rasgo que crea la apariencia de normalidad, dando a aquellos que se aprovechan de otros la máscara perfecta para mezclarse con el resto de la sociedad.

Hace más de una década se propuso que los psicópatas eran personas que expresaban niveles elevados de tres rasgos básicos: maldad, desinhibición y audacia.

La mayor parte de los expertos en el campo de la salud mental concuerdan en que el psicópata prototípico es alguien malo y, al menos en cierta medida, desinhibido, aunque incluso hay cierto debate acerca de qué tan impulsivo y candente es realmente.

Las personas altamente desinhibidas tienen muy poco control de sus impulsos, son propensas al aburrimiento y tienen dificultades para controlar las emociones, especialmente las negativas, como la frustración y la hostilidad.

De acuerdo a los investigadores, cuando la maldad y la desinhibición se complementan con la audacia, se alcanza el perfil de psicópata, alguien con la capacidad de ser equilibrado, emocionalmente resistente y socialmente dominante.

La audacia es la clave

Desde esa perspectiva, alguien que simplemente muestra maldad y es desinhibido, pero no audaz, no podría lograr el espectacular nivel de manipulación del que es capaz un psicópata.

Se estima que la psicopatía se encuentra en aproximadamente el uno por ciento de la población general y, por razones que no se conocen bien, la mayoría de los psicópatas son hombres.

Una persona que es mala y desinhibida es alguien que indudablemente puede provocar muchos problemas, pero si no tiene audacia, es probable que no aparezca en las noticias de la noche.

Si no cuenta con audacia, las posibilidades de que una persona logre encantar a una víctima desprevenida que se dispone a volver a su apartamento para agredirla sexualmente, son bastante escasas.

Dicho esto, las personas malas pero tímidas existen casi con toda seguridad, y probablemente es mejor mantenerse alejado de ellas también, pero es poco probable que puedan ser capaces de realizar actos ruines.

Referencia: Boldness and its relation to psychopathic personality: Prototypicality analyses among forensic mental health, criminal justice, and layperson raters. Law and Human Behavior, 2016. https://doi.org/10.1037/lhb0000176