Un equipo de cirujanos de la Universidad John Hopkins de Baltimore completó el primer trasplante de un órgano de un donante vivo con VIH positivo, lo que demuestra que las personas seropositivas son lo suficientemente saludables como para ser donantes eficaces.

El logro no solo es un gran avance para la ciencia biomédica, sino que también es una excelente oportunidad para romper con muchos de los viejos estigmas y conceptos erróneos asociados con el VIH.

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Mayor disponibilidad

Históricamente, a las personas con VIH se les desalentó a donar un riñon debido a la preocupación de que su riñón remanente se vería afectado por el virus o por los medicamentos utilizados para tratarlo.

Pero en el año 2013, revirtiendo restricciones de décadas, se permitió legalmente realizar trasplantes de riñón e hígado de donantes con VIH, siempre y cuando se realizara dentro de un estudio clínico.

Los médicos indicaron que la cirugía no fue diferente a cualquier otro trasplante de donante vivo que hayan realizado antes.

La nueva normativa ha permitido más de 100 trasplantes de riñón e hígado de donantes VIH positivos fallecidos en los últimos tres años, sin complicaciones derivadas de pares con diferentes cepas del virus, una preocupación original.

Al no tener que depender únicamente de órganos de donantes fallecidos, los médicos ahora pueden tener una mayor cantidad de riñones disponibles para el trasplante.

Tal es el caso de Nina Martínez, de 35 años, quien donó un riñón a un destinatario anónimo, después de que la amiga a la que esperaba dispensar el órgano falleciera a finales de 2018. Martínez adquirió el VIH cuando tenía 6 semanas de edad a través de una transfusión de sangre y fue diagnosticada a los 8 años.

Después de considerar la posibilidad de realizar la donación, Martínez viajó a Baltimore en octubre de 2018 para someterse a una evaluación de posible donación de riñón en el Hospital Johns Hopkins.

Las pruebas requerían múltiples análisis para asegurarse de que se encontraba lo suficientemente sana como para donar, lo cual es el procedimiento estándar en la evaluación de posibles donantes de riñón vivos sanos.

Decidida a continuar

Antes de finalizar las evaluaciones su amiga falleció, pero decidió no desmayar en su propósito y aún estaba dispuesta a donar, ahora a un destinatario anónimo.

La donante Nina Martínez y el doctor Dorrey Segev.

El equipo quirúrgico confirmó que Martínez tenía riñones saludables y una baja carga viral, por lo que cumplía con los criterios clínicos exigidos, y una vez que fue aprobado el procedimiento, donó un riñón a un receptor anónimo de manera exitosa.

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El doctor Dorrey Segev, parte del equipo de los cirujanos que realizó el trasplante, expresó que la cirugía no fue diferente a cualquier otro trasplante de donante vivo que haya realizado antes, porque el VIH de Martínez estaba muy bien controlado por la medicación antirretroviral.

De acuerdo a la Fundación Americana del Trasplante, casi 114.000 personas en los Estados Unidos están en la lista de espera de órganos. No se especifica cuantas de estas personas viven con el VIH, pero con donantes vivos como Martínez, más personas en la lista de espera podrían recibir la ayuda que necesitan.

Referencia: World’s First HIV-To-HIV Kidney Transplant With Living Donor Succeeds. Kaiser Health News, 2019. https://bit.ly/2V5CjaO

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