Históricamente se ha pensado en la alimentación como un proceso visceral e instintivo. Sin embargo, un creciente número de evidencia sugiere que el aumento de peso no es simplemente un problema de autocontrol, sino que comer en exceso, o comer menos, involucra mecanismos clave en nuestro cerebro.

Una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad de Rockefeller, identificó un grupo de neuronas podrían ser las responsables de tener una alimentación equilibrada.

Respuesta a la presencia de alimentos

En el estudio, los investigadores identificaron un grupo de células, conocidas como neuronas hD2R, las cuales se activaron cada vez que se alimentó a un ratón.

La activación de las neuronas hD2R incitó a los ratones a disminuir su ingesta de alimentos.

El equipo también encontró que cuando estimulaban estas neuronas, los ratones comían menos; y cuando silenciaron las neuronas, los ratones comieron más. En resumen, las neuronas hD2R responden a la presencia de alimentos al disuadir a los animales de comerlos.

Aunque los animales usualmente se benefician al comer los bocadillos que tienen enfrente, en algunos casos lo más conveniente es tener moderación. Por ejemplo, si un animal ha comido recientemente, entonces buscar otra comida es innecesario y riesgoso.

Las neuronas recién descubiertas, al parecer, ayudan a los animales a dejar de alimentarse cuando ya no les corresponde.

En la naturaleza, no puedes comer a menos que sepas dónde encontrar comida. Afortunadamente, los cerebros son muy buenos para recordar la ubicación de las comidas pasadas: cuando un animal encuentra sustento en un lugar particular, establece una conexión mental entre el lugar y la comida.

Para probar cómo las células hD2R podrían afectar estas conexiones, los investigadores estimularon las neuronas mientras los ratones deambulaban por un entorno lleno de comida.

Recuerdos relacionados con la comida

Encontraron que esta intervención hizo que los ratones tuvieran menos probabilidades de regresar al área en la que se encontraba la comida anteriormente, lo que sugiere que la activación de hDR2 de alguna manera disminuye los recuerdos relacionados con la comida.

El hallazgo podría fundamentar potenciales formas de reentrenar el cerebro a fin de lograr hábitos alimenticios saludables.

Experimentos adicionales el equipo demostró que las neuronas hD2R reciben información de la corteza entorrinal, la cual procesa la información sensorial y la envía al tabique, que está involucrado en la alimentación.

¿Los juegos de entrenamiento mental realmente funcionan?

Junto con los análisis de otros circuitos neuronales, esta investigación sugiere que el cerebro tiene mecanismos elaborados para afinar el apetito: mientras algunos sistemas ayudan a un animal a recordar y encontrar comida, otros restringen la ingesta de alimentos.

Los autores del estudio concluyen que las neuronas descubiertas sirven como un punto de control regulatorio entre la detección y el consumo de alimentos.

Referencia: A Role of Drd2 Hippocampal Neurons in Context-Dependent Food Intake. Neuron, 2019. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2019.03.011

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