Después de que Charles Darwin abordó el HMS Beagle en 1831, el barco visitó 15 tierras dispares, como Brasil, las Islas Canarias y Chile, antes de finalmente anclar en las Islas Galápagos, cuatro años después.

De hecho, durante 500 años, miles de embarcaciones han navegado las aguas de las islas Galápagos, y sin saberlo, llevan consigo semillas, insectos y una variedad de criaturas recogidas de todo el mundo.

Si bien el número de especies invasoras en la afamada tierra volcánica está bien documentado, se sabe relativamente poco acerca de aquellas en el ambiente marino.

Documentando especies

A fin de documentar esta situación, un equipo de investigadores realizó estudios de campo en dos de las islas más grandes de Galápagos: Santa Cruz y Baltra, donde colgaron placas de asentamiento de muelles a un metro bajo el agua para ver qué especies crecerían en ellas. Adicionalmente, recolectaron muestras de raíces de manglares, muelles flotantes y otros escombros y buscaron registros previos de especies marinas en las islas.

El chorro de mar (Ascidia sydneiensis) una de las especies marinas no nativas encontradas en las aguas de las islas Galápagos.

El equipo documentó 48 especies no autóctonas adicionales en las Galápagos, 10 veces más de lo que se sabía anteriormente.

La mayoría de estas especies fueron nuevos descubrimientos que podrían haber sobrevivido en las islas durante décadas bajo el radar. Otras eran especies que los científicos ya sabían que vivían en las Galápagos, pero se pensaban que eran nativas.

Estas exploraciones se realizaron solo en ciertos hábitats alrededor de dos de las islas más grandes, por lo que es probable que el número real de especies invasoras en las aguas que rodean las Galápagos sea mucho mayor.

Entre las especies invasoras se encuentran gusanos, mejillones, cangrejos y chorros de mar. También había pequeños animales de musgo, como  Amathia verticillata, una especie reconocida por matar el pasto marino y desordenar los aparejos de pesca.

Impacto desconocido

El impacto de estas especies exóticas en los ecosistemas de las islas aún no se conoce, pero es probable que sea negativo a juzgar por las experiencias en otros lugares, y podría amenazar a los cientos de especies marinas endémicas de las islas.

Los autores del estudio colgaron placas de asentamiento de muelles a un metro bajo el agua para ver qué especies crecerían en ellas.

Para reducir futuras invasiones, las Galápagos ya cuentan con uno de los programas de bioseguridad más estrictos del mundo. Los buques internacionales que ingresan a la Reserva Marina de las islas pueden anclar solo en uno de los puertos principales, donde los buzos inspeccionan el buque.

Si encuentran alguna especie no nativa, se solicita a la embarcación que se marche y limpie el casco antes de regresar para una segunda inspección.

Aun así, no hay garantías de que no ingresen especies invasoras al ecosistema de las Galápagos ya que muchos de los invasores son pequeños y difíciles de detectar, o se trata de pequeños huevos, semillas o esporas, que resultan prácticamente indetectables.

Referencia: Marine Bioinvasions of the Galapagos Islands. Acuatic Invasions, 2019. http://dx.doi.org/10.3391/ai.2019.14.1.01