Para que podamos sobrevivir como especie, cosas como comer, tener sexo y cuidar a otros deben ser actividades que resulten placenteras para el cerebro, de modo que estos comportamientos se refuercen y se repitan.

Cuando hacemos algo placentero, el cerebro libera dopamina y opioides, sustancias que provocan una sensación gratificante por la acción ejecutada. Para los neurocientíficos, la comida representa una “recompensa natural” debido a que la evolución ha dado lugar a la vía mesolímbica, un sistema cerebral que nos permite descifrar estas recompensas naturales.

Este subtipo de esquizofrenia es similar a las enfermedades neurodegenerativas

Relación de dependencia

La mayoría de nosotros preferimos los dulces a los alimentos agrios y amargos porque, evolutivamente, hemos entendido que las cosas dulces proporcionan una fuente confiable de carbohidratos para nuestros cuerpos.

Muchas investigaciones han encontrado evidencia neuroquímica de que el azúcar afecta los circuitos cerebrales del mismo modo que lo hacen las drogas de abuso.

Hace una década, se estimaba que el estadounidense promedio consumía 22 cucharaditas de azúcar agregada por día, y más recientemente, un experto sugirió que el británico promedio consumía 238 cucharaditas de azúcar por semana.

Hoy en día resulta casi imposible encontrar alimentos procesados ​​y preparados que no tengan azúcares agregados para el sabor, la conservación o ambos.

Para una gran cantidad de personas estos azúcares agregados forman una relación de dependencia que resulta análoga a las drogas de abuso, como la nicotina, la cocaína y la heroína.

En la actualidad existe evidencia neuroquímica y de comportamiento que sugiere que la azúcar es adictiva, y como tal, su abstinencia produce efectos adversos en los dependientes.

Efectos adversos

Al igual que las drogas, el azúcar aumenta la liberación de dopamina en el núcleo accumbens. A largo plazo, el consumo regular de azúcar realmente cambia la expresión del gen y la disponibilidad de los receptores de dopamina tanto en el cerebro medio como en la corteza frontal.

Cuando hacemos algo placentero el cerebro libera neuroquímicos que provocan una sensación gratificante por la acción ejecutada.

Esto significa que el acceso repetido al azúcar a lo largo del tiempo conduce a una señalización prolongada de dopamina, una mayor excitación de las vías de recompensa del cerebro y la necesidad de que incluso más azúcar active todos los receptores de dopamina del cerebro medio.

¿Por qué algunas personas beben hasta desmayarse?, Twitter ofrece pistas

Experimentos en ratas muestran que la abstinencia a la azúcar produce ansiedad, depresión y comportamientos impulsivos, así como a problemas físicos, incluyendo rechinar de los dientes, temblores de las patas y sacudir la cabeza, síntomas similares a los producidos por la abstinencia de las drogas de abuso.

Si bien estos experimentos en roedores se realizaron en condiciones extremas, ofrecen una idea de las bases neuroquímicas de la dependencia del azúcar, la abstinencia y el comportamiento, y a pesar de la ubicuidad del azúcar en nuestras dietas, la noción de que se trata de una sustancia adictiva sigue siendo un tema bastante tabú.

Referencias:

Sugar withdrawal and differential reinforcement of low rate (DRL) performance in rats. Physiology & Behavior, 2015. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2014.09.017

Evidence for sugar addiction: Behavioral and neurochemical effects of intermittent, excessive sugar intake. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2008. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2007.04.019

Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence. Obesity, 2012. https://doi.org/10.1038/oby.2002.66

Más en TekCrispy