Al estudiar los asteroides que le acompañan, un equipo de investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, encontró evidencia del pasado errante de Júpiter.

Usando simulaciones por computadora para observar la distribución de los asteroides cercanos a Júpiter llamados troyanos, el equipo informa que su diseño actual en el espacio solo puede explicarse por la formación de Júpiter en una ubicación muy lejos y la posterior migración a una órbita más cercana alrededor del sol.

Evidencia de migración

Como regla general, los gigantes gaseosos como Júpiter orbitan bastante cerca de sus estrellas anfitriones. El estudio de un buen número de exoplanetas de estas características ofrece evidencia de que estos pesados cuerpos de gas se forman en una ubicación lejana, y luego migran más cerca de la estrella.

Los troyanos son dos grupos de miles de asteroides que flotan aproximadamente en la misma órbita que Júpiter: un grupo al frente y el otro detrás.

Para descubrir si Júpiter tuvo el mismo comportamiento, el equipo de investigadores usó simulaciones por computadora para estimar sus movimientos durante los últimos 4.500 millones de años.

Para ese momento, el sistema solar era bastante joven y Júpiter no era más grande que nuestro propio planeta; también estaba cuatro veces más lejos del sol que está ahora, informaron los autores del estudio.

Los troyanos se componen de dos grupos de miles de asteroides que flotan aproximadamente en la misma órbita que Júpiter: un grupo al frente y el otro detrás del planeta.

Pero hay una notable asimetría en la distribución de estos asteroides: hay un 50 por ciento más de troyanos en el grupo ubicado al frente a Júpiter, lo que de acuerdo al equipo, es una característica clave para comprender cómo el planeta migró con el tiempo.

Un viaje hacia el interior del Sistema Solar

Hasta ahora, las razones que subyacen a esta asimetría en la distribución de los troyanos son desconocidas, pero las simulaciones realizadas por el equipo sugieren que esto sucedió porque Júpiter gradualmente acumuló en asteroides a medida que avanzaba hacia el sol.

Los investigadores simularon los movimientos de Júpiter durante los últimos 4.500 millones de años.

Según la relación entre los dos cuerpos de troyanos, Júpiter probablemente se formó en una ubicación cuatro veces más lejos en el sistema solar que su posición actual, y durante su viaje hacia el sol, la gravedad del planeta atrajo más troyanos delante de él que detrás.

De acuerdo a las simulaciones, dentro de 2 a 3 millones de años de su formación, el planeta habría comenzado a migrar hacia el interior del Sistema Solar hasta alcanzar su posición actual de 5,2 unidades astronómicas, un desplazamiento que le tomaría unos 700.000 años en realizar.

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Los troyanos se unieron a Júpiter cuando aún era un planeta joven, solo un núcleo sólido sin atmósfera. Esto sugiere que los troyanos probablemente están compuestos del mismo material que formó el núcleo de Júpiter, por lo que los asteroides podrían ser una fuente útil para descubrir información previamente desconocida sobre el gigante del gas.

En este sentido, la NASA tiene programada para el año 2021 lanzar la misión Lucy, la cual permitiría la observación cercana de los troyanos.

Referencia: The consequences of planetary migration on the minor bodies of the early Solar System. Arxiv, 2019. https://arxiv.org/abs/1902.04591v2

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