Quienes hacen vida en las redes sociales deben estar al tanto de la situación polémica que constantemente las involucra en la difusión de mensajes que todos conocemos como las fake news. Desde los comentarios en torno a la necesidad, o no, de las vacunas, hasta los temas de ciberacoso, las plataformas como Facebook, Twitter y YouTube se encuentran siempre en el ojo del huracán.

Sin embargo, existe ahora la apertura de un nuevo nicho que le hace espacio a las temibles teorías conspirativas. Ustedes se preguntarán, por qué temibles si son solo teorías, no obstante, las conspiraciones se convierten en una especie de agujero negro por el que cualquier usuario puede caer sin saber exactamente cómo salir.

Se propaga como un virus

Pareciera que lo que inició en un solo espacio ha contagiado a múltiples plataformas como si de un virus casi letal estuviésemos hablando. Por ejemplo, los foros de la comunidad anti-vacunas que hacían fiestas para parar la vacunación en los niños, caso que se llevó a cabo en Facebook, ya han llegado a Instagram, y según informan es un contenido bastante fácil de consumir.

De acuerdo a las fuentes, el motor de recomendaciones de la plataforma resulta “excepcionalmente” sencillo que los usuarios caigan por el risco de las cuentas anti-vacunas. Por si fuera poco, una investigación realizada por la BBC encontró que cierto material en la red social “fomenta e idealiza” a los desórdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia.

Siguiendo “el camino amarillo” podemos dar con el no tan magnífico castillo del Mago: el verdadero problema de las plataformas sociales y, en este caso en particular, de Instagram se encuentra en su algoritmo, y es que, es gracias a este que los usuarios caen directo en el vacío de las fake news.

Por lo que podemos levantar la mano y realizar la siguiente pregunta: ¿resulta realmente impresionante considerar que una plataforma que fue creada para compartir experiencias a través de la fotografía y los “stories” ahora presente un bache como este en su camino?

Si pensamos detenidamente, podemos hasta especular que Instagram fue su propio Dr. Frankenstein detrás del monstruo que se nos presenta actualmente, al crear un algoritmo que se basa en su motor de búsqueda y de recomendaciones han causado más problemas para su reputación de los que podían imaginarse.

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Así como otras plataformas han demostrado que lo importante está en empezar a solucionar los problemas desde adentro, quizás a Instagram le resulte mejor realizar una actualización de sus políticas.

Solo toma 10 segundos

Si bien las plataformas que siempre protagonizan las noticias polémicas y controversiales suelen ser las mismas, Instagram parece estar ganando terreno en un campo en el que podemos asegurar no desea jugar.

Una de las más recientes plataformas adquiridas por Mark Zuckerberg parece estar “repleta” de extremismos y conspiraciones que no hacen más que aumentar la conducta en los usuarios. Según un reportaje que ha realizado The Atlantic, es importante que la popular red social empiece a pensar en medidas para evitar que su comunidad –que está en gran parte conformada por jóvenes– se deje embelesar por el ágil conejo y se deje caer por su agujero como Alicia.

Por ejemplo, mientras que, tras los acontecimientos del tiroteo masivo en Nueva Zelanda, plataformas como Facebook y YouTube pusieron manos a la obra para eliminar, penalizar y hasta apresar a cualquier rastro que promoviera el video del presunto ataque terrorista, Instagram parece estarlo mostrando como si de un nuevo anillo de compromiso se tratara.

Además, publicaciones que aseguran que todo se trató de un ataque fingido y manipulado por el estado para dar la percepción distinta, otras tratan de cambiar el rumbo de la conversación con memes, que para muchos pueden resultar insultantes.

Así como estas, otras miles de teorías conspirativas se han hecho paso en las aguas del mar social para envolver a sus usuarios en una ola que no parece llegar a la orilla. Otro ejemplo, expuesto por Taylor Lorenz –escritor de The Atlantic–, demuestra que la juventud es la más propensa a seguir las cuentas conspirativas. A un joven de 16 años tan solo le bastó empezar a seguir a  cuando explica que a una cuenta identificada como @the_typical_liberal para perderse en “el país de las maravillas”.

 

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