El maltrato infantil es uno de los factores de riesgo más fuertes para la depresión mayor. La evidencia metaanalítica indica que el abuso a temprana edad predice resultados desfavorables en pacientes con trastorno depresivo, incluido un mayor riesgo de  recurrencia y persistencia.

En este sentido, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Münster, en Alemania, examinó la relación entre el trauma infantil, las alteraciones estructurales del cerebro y la recaída de la depresión.

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Vulnerabilidad a la depresión

Numerosos estudios han demostrado reiteradamente que el abuso y la negligencia en la niñez, producen cambios en el cerebro humano en desarrollo, los cuales parecen ser lo suficientemente significativos como para causar problemas psicológicos y emocionales en la edad adulta, como trastornos psicológicos.

Los investigadores encontraron que los pacientes que tenían antecedentes de abuso infantil tenían más probabilidades de tener una recaída depresiva.

Más específicamente, se ha demostrado que el maltrato infantil se asocia con reducciones en los volúmenes subcorticales, el grosor cortical y el área de la superficie cortical en varias regiones del cerebro, como el hipocampo, la ínsula y la corteza prefrontal.

Estas alteraciones estructurales cerebrales producto del maltrato infantil podrían contribuir a la vulnerabilidad a la depresión.

Para profundizar en esta cuestión, el equipo de investigadores analizó los cerebros de 110 adultos hospitalizados por un trastorno depresivo mayor, y les preguntaron sobre la gravedad de su depresión y si habían sufrido negligencia o abuso emocional, sexual o físico durante la infancia.

Estos datos se complementaron con evaluaciones clínicas, resonancia magnética estructural y evaluación retrospectiva del alcance de las experiencias de maltrato infantil, en caso que las hubiera.

Mayor probabilidad de recurrencia

El análisis de esta información reveló que los individuos que experimentaron abuso infantil tenían más probabilidades de tener una corteza insular más pequeña, una región del cerebro involucrada en la conciencia emocional.

Se ha demostrado reiteradamente que el abuso infantil produce cambios en la estructura del cerebro.

Durante los siguientes dos años, 75 de los adultos experimentaron otro episodio de depresión. El equipo descubrió que aquellos que tenían antecedentes de abuso infantil y una corteza insular más pequeña tenían más probabilidades de tener una recaída.

Al respecto, el doctor Nils Opel, catedrático en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Münster y coautor del estudio, expresó:

“Estos resultados apuntan a un mecanismo: el trauma infantil conduce a alteraciones en la estructura del cerebro, y éstas conducen a una recurrencia de la depresión y peores resultados”.

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Los autores señalan que estos hallazgos sugieren que las personas con depresión que sufrieron abusos cuando eran niños podrían necesitar un tratamiento especializado.

Afortunadamente los cambios cerebrales pueden ser reversibles, y el equipo planea probar qué tipos de terapias podrían funcionar mejor para este grupo de pacientes.

Referencia: Mediation of the influence of childhood maltreatment on depression relapse by cortical structure: a 2-year longitudinal observational study. The Lancet, 2019. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(19)30044-6

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