El paso cronológico de las horas, días y años en los relojes y calendarios es un fenómeno constante y mensurable; sin embargo, nuestra percepción del tiempo cambia constantemente, lo que evidencia que la hora del reloj y la hora de la mente son dos cosas totalmente diferentes.

Muchos de nosotros sentimos que el tiempo pasa más rápido a medida que envejecemos, una percepción que resulta enigmática e incomprensible. A fin de esclarecer esta cuestión, el profesor de ingeniería mecánica de la Universidad de Duke, Adrian Bejan, ofrece una explicación de por qué el tiempo parece pasar volando a medida que nos hacemos mayores.

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Procesamiento ralentizado

De acuerdo al estudio, el cambio en la forma en que percibimos el tiempo a lo largo de nuestras vidas se produce porque la capacidad de nuestro cerebro para procesar imágenes se ralentiza. Esto es una consecuencia del desarrollo natural de nuestros cerebros, que por supuesto, incluye el desgaste.

Profesor Adrian Bejan, autor del estudio.

El investigador propone que, a medida que los haces de nervios y neuronas que conforman nuestro cerebro se desarrollan tanto en tamaño como en complejidad, las señales eléctricas que codifican los datos sensoriales tienen que viajar por caminos más largos, lo que ralentiza la transferencia de datos en nuestras computadoras biológicas.

El desgaste también influye. A medida que los caminos neuronales envejecen, también se degradan, lo que reduce aún más su capacidad para transportar información.

Estos dos elementos se combinan para ralentizar la capacidad de nuestro cerebro para transportar y, por lo tanto, procesar los datos.

El estudio explica que las personas mayores básicamente ven menos imágenes nuevas en una unidad de tiempo dada que los jóvenes, debido a los procesos descritos anteriormente. Esto hace que el tiempo pase más rápido para las personas mayores.

El tiempo de reloj medible difiere del tiempo percibido por la mente humana, ya que nuestros cerebros tienden a realizar un seguimiento del tiempo por la cantidad de nuevos bits de información que recibe.

Una relación inversamente proporcional

Este efecto está relacionado con el movimiento ocular sacádico. Las sacadas son movimientos oculares inconscientes y similares a sacudidas que se producen varias veces por segundo.

A medida que las neuronas que conforman nuestro cerebro se desarrollan en tamaño y complejidad, las señales eléctricas que codifican los datos sensoriales tienen que viajar por caminos más largos.

Entre las sacadas, inconscientemente los ojos perciben el entorno y el cerebro procesa la información visual que ha recibido.

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Hay una relación inversamente proporcional entre el procesamiento de estímulos y el sentido del tiempo acelerado, como explica el autor del estudio:

“Cuando eres joven y experimentas muchos estímulos nuevos, todo es nuevo y el tiempo parece pasar más lentamente. A medida que envejeces, la producción de imágenes mentales disminuye, dando la sensación de que el tiempo pasa más rápido”.

Aunque no es el resultado más alentador, ayuda a explicar por qué tenemos esa molesta sensación de que el tiempo pasa más rápido a medida que envejecemos, y sabiendo esto, podemos intentar contrarrestar los efectos.

Referencia: Why the Days Seem Shorter as We Get Older. European Review, 2019. https://doi.org/10.1017/S1062798718000741

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