Con motivo de la 68ª Sesión Científica Anual y Exposición del Instituto de Cardiología de América en EE.UU, la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford ha presentado los resultados de Apple Heart Study, un estudio sin precedentes donde participaron más de 400,000 personas con el objetivo de identificar si la tecnología portátil del Apple Watch lograba identificar las irregularidades de la frecuencia cardíaca.

A través de comunicados de prensa independientes, el gigante de Cupertino y la Universidad de Stanford explicaron que el estudio no incluyó al Apple Watch Series 4, que incluye una función de electrocardiograma (ECG) incorporada. La investigación se llevó a cabo durante 18 meses en los 50 estados de EE.UU y, según Stanford, cerca del 0,5 por ciento de los participantes recibieron alertas de irregularidades en el ritmo cardíaco durante el tiempo en el que realizó el estudio.

Este hito fue considerado por los investigadores como ‘un importante hallazgo’, teniendo en cuenta las preocupaciones sobre una posible alerta falsa del dispositivo o notificaciones excesivas sobre alteración del ritmo cardíaco. Asimismo, el estudio corrobora que el Apple Watch no representa un problema para los médicos, quienes anteriormente han planteado que no es positivo para los usuarios que tengan datos disponibles para analizar sus condiciones de salud, lo que convertiría al reloj inteligente en una ‘carga’ para los sistemas de atención médica.

Durante la investigación, cuando los usuarios recibieron una alerta sobre ritmo cardíaco irregular, los especialistas ofrecieron una consulta digital y un parche de ECG para realizar un seguimiento de la salud del paciente. En este caso, las lecturas de frecuencia cardíaca se llevaron a cabo durante una semana posterior a la detección.

¿Cómo se desarrolló el estudio?

En su informe, Stanford revela que al comparar la detección de pulso irregular con el Apple Watch con las grabaciones del parche de ECG, se encontró que el algoritmo de detección de Apple tiene un 71 por ciento de precisión al realizar las predicciones.

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En el 84 por ciento de los casos, las personas que recibieron alertas de pulso irregular tuvieron fibrilación auricular en el momento de la alerta. Por su parte, un 34 por ciento de los participantes que recibieron alertas de pulso irregular y tenían a disposición un parche de ECG durante una semana, también tenían fibrilación auricular.

Como la fibrilación auricular es una condición variable, no fue sorprendente que no se detectara durante el monitoreo médico posterior al parche, según los investigadores. Además, el informe reveló que un 57 por ciento de los participantes que recibieron alertas de pulso irregular buscaron la ayuda de un médico. En el comunicado de prensa de Stanford, Marco Pérez, profesor asociado de medicina cardiovascular en Stanford, dijo:

El rendimiento y la precisión que observamos en este estudio proporcionan información importante a medida que buscamos comprender el impacto potencial de la tecnología portátil en el sistema de salud (…) La investigación adicional ayudará a las personas a tomar decisiones de salud más informadas.

Todo indica que Stanford llevó a cabo esta investigación con el objetivo de sentar bases académicas sobre la utilidad de los gadgets en el monitoreo diario de la salud de las personas, además de las predicciones de problemas de salud con niveles aceptables de precisión. Evidentemente, estos dispositivos aún no son exactos en sus predicciones y es precisamente allí donde los fabricantes de hardware deben optimizar su tecnología si pretenden que los usuarios adopten de manera masiva esta tecnología.

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