La parálisis del sueño es un estado que puede causar confusión y nerviosismo, ya que la persona que la sufre no puede mover ni un músculo a pesar de estar semiconsciente. Además, puede llegar a incluir pesadillas.

En la ficción también hemos visto casos de parálisis del sueño, Nell Crain, la hermana pequeña de la familia protagonista de The Haunting, sufre de este trastorno y en ese estado semiinconsciente tiene una pesadilla recurrente con una mujer con el cuello torcido. Pero no vamos a entrar en más detalles sobre la serie.

Este 15 de marzo es el Día Mundial del Sueño, por eso vamos a hablar sobre uno de los trastornos más desconocidos: la parálisis del sueño. ¿Qué es? ¿Por qué se puede producir? ¿Viene siempre acompañada de pesadillas? ¿Qué puede hacer una persona que, como Nell, sufre de estas parálisis? Para poder aclarar todo esto, en Hipertextual hemos contactado con el doctor Jesús Porta, jefe de la sección de neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

“Lo peor es que no puedes respirar”

“Creo que tenía entre 14 y 16 años cuando me pasó por primera vez. No sabía lo que era y me asustó mucho”, explica Sheyla a Hipertextual. “Es una sensación de que estás despierta, pero no lo estás. No te puedes mover y estás paralizado y lo peor es que no puedes respirar”, añade desde el otro lado del teléfono. “Te asustas un montón”, apunta.

Después de este primer contacto con la parálisis del sueño, la situación no fue a mejor ya que tuvo varios episodios bastante seguidos hasta que, de casualidad, un día dio con lo que le estaba pasando: “Un día estaba buscando en Wikipedia cosas paranormales y me salió, entonces fue cuando me enteré de lo que era la parálisis del sueño”. Además, no solo las ha sufrido al despertarse sino que también al ir quedándose dormida.

“Las veces que me ha pasado después, ya las he vivido de otra manera porque era consciente en el momento de lo que me estaba pasando”, comenta. De hecho, su última parálisis del sueño ha sido hace apenas unos días y hacía tanto tiempo que “ni siquiera la reconocí”, recuerda. “Me dio una sensación de ahogo muy fuerte y, al final, en vez de despertarme, me dormí”, añade Sheyla. Además, en algunos casos las parálisis del sueño se pueden dar con alucinaciones auditivas o visuales. Al preguntarle a Sheyla, esta niega haberlas sufrido por el momento.

Aitana también ha sufrido parálisis del sueño. “La última vez era ya por la mañana, tenía que ir a clase y, de repente, oigo unos golpes suaves en la puerta y a mi madre hablar como a lo lejos, como cuando aún estás dormida, diciendo que voy a llegar tarde”, comienza a explicar. “Estaba un poco tumbada de lado, así que al abrir los ojos lo veía todo perfectamente y entonces entró mi madre a mi cuarto. La veo acercarse a mí y empezar a llamarme por mi nombre, me puso la mano enfrente de la cara, moviéndola, para ver si la veía”, indica.

“Yo estaba con los ojos abiertos y me acuerdo que la miraba fijamente y no entendía nada de lo que ella estaba haciendo porque obviamente tenía los ojos abiertos. Estaba despierta. Solo podía preguntarme por qué mi madre actuaba como si yo no la estuviera viendo… La miraba preguntándome qué le estaba pasando por la cabeza y, entonces, cabreada, fui a moverme y no podía. E intenté gritar estoy despierta, pero no podía hablar, no podía hacer nada. Lo único que podía hacer con mi cuerpo era ver. Me empezó a entrar ansiedad, pero al rato pude. Fue como si hiciera un esfuerzo muy grande dentro de mí, no sé explicarlo, pero se asemeja a cuando estás soñando y sabes que sueñas y tratas de despertarte porque no te gusta. En sueños tienes que hacer un esfuerzo muy grande para abrir los ojos y yo intentaba hacer eso mismo. Al final lo conseguí, me acuerdo que hice un espasmo con las piernas y con los brazos y mi madre seguía estando en la posición que yo la había estado viendo. No había sido un sueño ni una alucinación, estaba ahí y todo estaba pasando”.

¿Qué se puede hacer para salir de la parálisis? Sheyla comenta que trataba de mover los pies o de agarrar con las manos la sábana bajera, “y en el momento en que conseguía moverlas, se me quitaba”. “Eso era al principio, cuando ya supe lo que era, simplemente esperaba a que se me pasara”, añade.

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¿Qué es la parálisis del sueño?

“La parálisis del sueño es un proceso en el que durante el paso de la vigilia al sueño, o del sueño a la vigilia, el sistema del cerebro llamado locus paracelurius, que se encarga de paralizar los músculos, no se desactiva a tiempo”, explica a Hipertextual el doctor Porta. Este sistema existe para evitar que los movimientos que se hacen en sueños también se hagan mientras dormimos: “Esto viene porque cuando tú estás soñando que te pegan, por ejemplo, entonces te moverías y estarías dando puñetazos en ese momento”.

En la parálisis del sueño, el paciente despierta “con un nivel de consciencia normal, pero no puede movilizar su cuerpo”. “Y se da esta disociación entre lo que es la vigilia, la activación de la corteza, y, por otro lado, la desactivación del locus paracelurius, que se encarga de que durante el sueño no tengamos movimientos”, indica el neurólogo.

Esto viene porque cuando tú estás soñando que te pegan, por ejemplo, entonces te moverías y estarías dando puñetazos en ese momento. Eso es una función inadecuada. Entonces lo que ocurre es que el paciente se despierta y está con un nivel de consciencia normal, pero no puede movilizar su cuerpo. Y se da esta disociación entre lo que es la vigilia, la activación de la corteza, y, por otro lado, la desactivación del locus paracelurius, que se encarga de que durante el sueño no tengamos movimientos. Esto es lo que lo produce, es una patología que puede tener cualquier persona. De hecho, las cifras hablan de hasta un 60% de personas que lo padecen, puede tenerlo cualquier persona. Pero la mayoría de las veces son fenómenos aislados, que están relacionados con la vida que tenemos ahora mismo: estrés, sueño cambiado… Es posible que aumente un poco la prevalencia del cuadro.

En las formas esporádicas, que podemos tener cualquiera de nosotros, se dan factores que pueden facilitar la parálisis del sueño, como es el dormir poco. Por ejemplo, es frecuente en los médicos, por los cambios del ritmo del sueño debido a las guardias, en las que influyen otros factores como dormir poco, el estrés… “Por desgracia, ahora cualquier persona puede sufrir la parálisis del sueño. Son factores clásicos desencadenantes: tensión, estrés y ansiedad, sueño fragmentado como tenemos los médicos, en las guardias puede hacer que lo tengamos, por ejemplo”.

“Si es algo puntual, no hay que darle mayor importancia. Pero si es recurrente es fundamental que visiten al neurólogo, porque puede deberse a enfermedades como la narcolepsia o ser síntomas de otros procesos, así que en ocasiones hay que estudiarlos”, aclara el doctor Porta.

“La parálisis del sueño no es una enfermedad, es un síntoma de otro proceso. Y en este sentido sí que podremos ayudar a los pacientes, si es narcolepsia tratarlo o si es familiar intentar ver a la familia y valorar distintos abordajes terapéuticos”. “También hay que hacer un diagnóstico diferencial con otros cuadros que pueden tener, que a veces se pueden parecer y que son diferentes, como las epilepsias del lóbulo frontal que pueden ser atípicos y que, en principio, sería interesante diagnosticar”, añade. “Mandamos a los pacientes a hacerse un estudio polisomnográfico, un estudio del sueño, así no solo confirmamos las parálisis del sueño sino si tienen asociado algún otro trastorno del sueño”.

“Las alucinaciones son más raras fuera de la narcolepsia en una persona a la que le pasa de una manera esporádica. De todas formas, nosotros hicimos aquí un estudio, en el Hospital Clínico San Carlos, que fue el Trabajo Final de Máster de una de nuestras estudiantes y calculamos las alucinaciones en una población sana, que son los estudiantes de medicina. Salió que entre un 3 y un 10% de los estudiantes tenían alucinaciones, así que no sería raro que en la población general también sean frecuentes, un 50%, así que por simple estadística sería fácil que coincida una parálisis del sueño con una alucinación”.

Este artículo fue publicado originalmente en Hipertextual.

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