Una buena comida, suele ir seguida de un sabroso postre. En estos casos, muchas veces terminamos sorprendidos de que, a pesar de sentirnos satisfechos luego de comer, de alguna forma siempre tenemos espacio para el postre.

Esto se debe a un fenómeno llamado saciedad sensorial específica. A grandes rasgos, este fenómeno gira en torno a que, más allá de sentirnos realmente satisfechos, nuestros sentidos se aburren del mismo sabor, lo que dispara la respuesta de saciedad.

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No obstante, al aparecer un sabor distinto, generalmente opuesto, como el postre, la saciedad queda de lado y tenemos más espacio para ese delicioso dulce. Veámoslo en profundidad.

¿Qué es la saciedad sensorial específica?

La saciedad sensorial específica hace referencia a un fenómeno a partir del cual los alimentos pierden su atractivo a medida que los consumimos con mayor frecuencia. En este sentido, la saciedad sensorial dispara una sensación que nos hace pensar que estamos llenos.

Sin embargo, lo que realmente sucede es que nuestro cerebro ha dejado de emocionarse por los sabores de ciertos alimentos. Por ende, ante un sabor distinto, como el del postre, la sensación de saciedad desaparece y tenemos espacio para seguir comiendo.

No obstante, de acuerdo a un estudio reciente, la saciedad sensorial específica no se aplica únicamente a los sabores dulces y a los postres. En realidad, podemos aburrirnos de cualquier sabor o textura de los alimentos; incluso, podemos aburrirnos de sus colores.

Uno de los ejemplos clásicos para explicar este fenómeno, podemos encontrarlo luego de comer muchos alimentos salados. En estos casos, luego de comer una copiosa comida salada, empezamos a ver los alimentos dulces como más atractivos, pues nuestro cerebro prioriza la novedad.

Sin embargo, debemos tener presente que lo mismo puede ocurrir con los dulces; así, luego de comer muchos helados, es probable que sienta antojos de comer algún alimento salado, como unas papas fritas.

Aún más, esto puede ocurrir si no hay diferencias en torno a los sabores, sino con respecto a los colores. Al respecto, se ha observado que los caramelos de un mismo color dejan de tener el mismo sabor, que unos caramelos idénticos, pero de otro color.

No, no debes saltarte el postre

Luego de comer alimentos salados, nuestro cerebro se siente más atraído hacia los alimentos dulces.

Más allá de conocer la saciedad sensorial específica como un fenómeno curioso, podemos usar este proceso para cuidar nuestro peso y nuestra alimentación. De acuerdo a diversos estudios, es posible manipular este fenómeno, logrando la saciedad antes de comer demasiado. El secreto está en comer porciones pequeñas.

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Para probarlo, se le solicitó a un grupo de personas que bebieran la mayor cantidad de refresco de un mismo sabor, pero tomando sorbos pequeños. De esta forma, se observó que los sorbos pequeños estaban asociados a una mayor exposición sensorial, en pequeñas cantidades.

Así, los participantes sintieron una mayor saciedad, en menor tiempo. Por tanto, la idea es que, en lugar de privarnos de los alimentos que nos gustan, los ingiramos lentamente y en porciones pequeñas. De esta forma, se produce la saciedad y no estaremos obligados a saltarnos el postre.

Referencias:

  1. Effect of sensory perception of foods on appetite and food intake: a review of studies on humans. https://doi.org/10.1038/sj.ijo.0802391
  2. Sip size of orangeade: effects on intake and sensory-specific satiation. https://doi.org/10.1017/S000711450932574X

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