En la actualidad se utiliza muy liberalmente el término “clásico” para referirnos a muchos videojuegos que han adquirido una fanaticada fuerte, pero los merecedores de este calificativo son realmente pocos, y Diablo es un dignísimo representante.

En 1996, Blizzard presentó un juego con el chocante nombre “Diablo”, no muy lejano a lo que cuatro años atrás había hecho Midway con Mortal Kombat, en donde la violencia visceral y la brutalidad eran la carta de presentación, aunque ocultaban un juego mucho más profundo.

Legiones de enemigos surgídos del inframundo intentarán detenernos en nuestra sagrada misión de salvar a Tristram y al mundo

RPG de alto nivel

A pesar de tener un nombre chocante para los padres, Diablo es eminentemente un RPG de acción muy profundo y satisfactorio, ofreciendo personajes con tres clases básicas (Guerrero, Picara y Mago) que pueden adaptarse a las necesidades que se requieran a medida que se va avanzando en el juego y se obtiene experiencia.

Orientado hacia el horror en una situación en donde las fuerzas de lo más profundo del infierno comienzan lentamente a devorar a los pobres habitantes del pueblo de Tristram, urgidos de heroes que puedan salvarlos.

La enorme catedral de Tristram es el punto de partida en dirección a las oscuras profundidades, encontrando a nuestro paso a legiones enteras de demonios que tendremos que destruir por completo con las armas que encontramos por el camino.

Demonios como El Carnicero deberán ser destruídos en venganza de los asesinados en nombre de Diablo

Legado histórico

Decir que Diablo es una de las piedras angulares de Blizzard es quedarse corto, junto con Warcraft es una de las franquicias más añejas y apreciadas de la compañía, dándole a jugadores infinitas horas de diversión en muchos niveles.

Fue el juego que popularizó la incorporación del sistema Battle.Net para jugar el modo multijugador remotamente sin requerir de compartir direcciones IP, un sistema que revolucionaría al gaming en la dirección actual.

El sistema Battle.net fue el precursor del multijugador en línea que es la norma de nuestros días

Cuatro años después se redoblaría la apuesta con Diablo II, la anticipada secuela que expandiría sobremanera la historia, el universo y la capacidad de este estilo de juego.

Con múltiples clases, una historia mucho más extensa y lineal, Diablo II fue un éxito que llegó a superar a su predecesor, creando un mercado aún más grande para este tipo de RPG y disparando cientos de juegos que mutaron al genero en niveles insospechados.

Diablo III fue la última respuesta de este estilo en un mundo ya cambiado para siempre por cientos de juegos que dejaban atrás el estilo de exploración de mazmorras que había impuesto esta franquicia.

Aunque es una notable adición a la saga y un gran juego en todo sentido, el impacto no podía ser el mismo que el de sus antecesores de muchos años atrás, siendo solo el juego ideal para los fieles jugadores de Diablo.

Diablo III incorporó un gran número de mejoras técnicas y gráficas sin abandonar el ADN de lo que es Diablo

“¿Inmortales? Pondremos a prueba ese nombre”

Desde 2014 no hubo noticias sobre cual sería el futuro de Diablo, tras el lanzamiento de Reaper of Souls, la única expansión de Diablo III. Blizzard se mantuvo esquiva con las posibilidades de la franquicia hasta dar el anuncio de que BlizzCon 2018 sería el momento.

En el evento estelar de la ceremonia de apertura, con la anticipación hirviendo en su máxima ebullición, Blizzard (y NetEase) anunciaron que el próximo lanzamiento de la franquicia sería Diablo: Immortal, exclusivamente para dispositivos móviles.

Los fans no tomaron nada bien la decisión de trasladar a Diablo a las plataformas móviles, iniciando una cadena de protestas que siguen hasta hoy

Ubicado como una precuela de Diablo 3, presentando a personajes habituales de ese juego en una lucha contra las fuerzas del mal, dejó uno de los peores sabores de boca que se recuerdan en la industria, disparando un efecto bola de nieve que aún se está viviendo en Blizzard.

Diablo: Immortal ha sido la mofa de muchos, la fuente de views y de seguidores de muchos creadores de contenido que se han dedicado a echar leña al fuego e incluso de publicidad para competidores como Path of Exile.

Clásico resucitado

A pesar de la carga que trae, Blizzard ha dado quizá uno de los guiños más positivos para los fans, al ofrecer, en asociación con GOG, el clásico Diablo por primera vez en distribución digital oficialmente.

Adaptado y atenuado a los sistemas operativos contemporaneos, incluyendo una mejor resolución de pantalla y un modo ventana sin bordes, podemos revivir nuestras aventuras en Tristram como hace tanto tiempo.

Jugarlo es como manejar una bicicleta, nunca se olvida. Con la elección basica de personaje y equipamiento nos enfrentamos a las terribles mazmorras de la catedral, siempre cambiantes en cada sesión, así como las misiones disponibles.

Esta distribución hace casi ineludible su factor de rejugabilidad, y Diablo nos ofrece la posibilidad de mantener a nuestro personaje elegido con su mismo nivel y reiniciar la aventura nuevamente.

Es innegable la genialidad que tenido Blizzard de asociarse con GOG para presentar este clásico, dada su experiencia y la calidad de su catalogo de juegos retro, viene como anillo al dedo.

Con los clásicos Warcraft 1 y 2 en camino y la llegada de World of Warcraft Classic, Blizzard presenta una oferta para congraciarse con los fans que aun temen que las franquicias a las que dedicaron tanto sentimiento se hundan en el mercado actual de videojuegos. Pero está ahí, al alcance de la mano para que millones de personas puedan descubrir porque Diablo es inmortal.

Este artículo fue publicado originalmente en PlayerOne.

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