Todos tomamos malas decisiones de vez en cuando, y para comprender mejor por qué, un equipo de investigadores de la Universidad de Arizona realizó un estudio enfocado en los ojos.

La capacidad de integrar evidencia a lo largo del tiempo es un componente crucial de la toma de decisiones perceptivas. Esto aplica tanto para integrar información visual como auditiva.

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Integrando evidencia

Cuando tomamos decisiones en la vida real, no tenemos toda la información que se nos presenta a la vez; tenemos que integrar la información a lo largo del tiempo para tomar una decisión.

En los últimos años, se ha dedicado mucho trabajo a comprender cómo los humanos y los animales realizan la integración de la evidencia en escalas de tiempo cortas (del orden de un segundo) en tareas perceptivas simples.

Para estudiar los errores cometidos en humanos, los investigadores realizaron una prueba auditiva a 108 participantes en un laboratorio.

La incapacidad del cerebro para interpretar la entrada perfectamente fue la principal fuente de error correlacionada a la dilatación de las pupilas.

Cada participante escuchó una serie de 20 clics, algunos en el oído izquierdo y otros en el derecho, en el transcurso de un segundo. Luego tuvieron que decidir qué oído recibió la mayor cantidad de clics. Cada participante repitió la tarea 760 veces, en promedio, variando los patrones de clics en cada prueba.

La naturaleza rápida de la tarea propició que los errores en las respuestas fueran comunes; los participantes se equivocaron aproximadamente el 22 por ciento de las veces. A lo largo de todos los ensayos, los investigadores estaban interesados ​​en lo que estaba ocurriendo en los ojos de los participantes, específicamente en sus pupilas.

Utilizando los datos que recopilaron, los investigadores examinaron cuatro fuentes principales que se cree que contribuyen a la toma errática de decisiones perceptivas simples. Encontraron que todas las fuentes estaban en juego en los errores cometidos por los participantes del estudio, y la reactividad de las pupilas se correlacionó con dos de esas fuentes.

Los investigadores encontraron que los participantes que sopesaron la evidencia que recibieron durante la tarea de manera más desigual, tuvieron una mayor dilatación de la pupila.

Esto fue especialmente cierto en el caso de los participantes cuyas respuestas fueron más influenciadas por los clics que escucharon en la mitad de la tarea que los clics al principio o al final.

Las pupilas reflejan lo que sucede en el cerebro

El equipo determinó que la ponderación desigual de la evidencia era la segunda causa principal de errores en los ensayos. La principal fuente de errores, que también se correlacionó con la dilatación de la pupila, fue el llamado “ruido” en el cerebro, o la incapacidad del cerebro para interpretar la entrada perfectamente.

Todos tomamos malas decisiones de vez en cuando y nuestros otros reflejan lo que sucede en el cerebro cuando tomamos la decisión equivocada.

Las otras dos fuentes de error estaban presentes en los ensayos, pero no se correlacionaron con el cambio en el tamaño de la pupila, esas fueron: la tendencia de una persona a permitir que las decisiones y resultados anteriores interfieran con la elección actual, y la preferencia personal constante de un individuo por una elección sobre otra, independientemente de la evidencia.

El tamaño de la pupila es un reflejo de los niveles cerebrales de norepinefrina, un neurotransmisor que modula la activación.

Mientras que algunos participantes del estudio mostraron cambios significativos en las pupilas durante la tarea, otros mostraron poco o nada, dependiendo de la raíz de sus errores.

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En este punto no está claro por qué algunas personas estarían más propensas a ciertos tipos de errores que otras, pero esa es una cuestión para futuras investigaciones.

Los autores expresan que los hallazgos de este estudio vienen a sumarse a la comprensión científica de cómo el tamaño y la reactividad de la pupila pueden correlacionarse con la creación de errores, y lo que eso nos puede decir sobre lo que sucede en el cerebro cuando tomamos la decisión equivocada.

Referencia: Regulation of evidence accumulation by pupil-linked arousal processes. Nature Human Behaviour, 2019. https://doi.org/10.1038/s41562-019-0551-4

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