En algunas oportunidades nuestros pensamientos se sienten espontáneos e incluso sorprendentes, mientras que otras veces se sienten controlados y orientados a objetivos. Las imágenes mentales, un tipo de pensamiento sensorial, también pueden activarse voluntaria o involuntariamente.

Durante décadas los psicólogos y neurocientíficos se han dedicado a examinar los orígenes, la dinámica y las categorías de pensamientos. A pesar de estos esfuerzos, la cantidad y la fuerza de las imágenes mentales que realmente controlamos cuando las generamos de manera voluntaria siguen siendo desconocidas.

Imágenes mentales

En este sentido, los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, sugieren que tenemos menos control sobre nuestras elecciones personales de lo que pensamos, y que la actividad cerebral inconsciente determina nuestras elecciones mucho antes de que nos demos cuenta de ellas.

Este estudio es el primero en capturar los orígenes y el contenido de los pensamientos visuales involuntarios.

El estudio demostró que las elecciones libres sobre qué pensar se pueden predecir a partir de patrones de actividad cerebral hasta 11 segundos antes de que la persona elija conscientemente en qué pensar.

Para investigar los orígenes del contenido y la fuerza de las imágenes mentales voluntarias, los autores del estudio diseñaron una tarea de decisión basada en el pensamiento, en la que los individuos podían decidir libremente qué imaginar, mientras se registraba la activación cerebral utilizando imágenes de resonancia magnética funcional.

El experimento consistió en pedir a las personas escoger libremente entre dos patrones visuales de franjas rojas y verdes, uno horizontal y el otro vertical, antes de imaginarlos conscientemente.

También se les pidió a los participantes que calificaran la fuerza con la que sentían que las visualizaciones de los patrones después de elegirlos.

Los investigadores no solo podían predecir qué patrón elegirían los participantes, sino también prever con qué fuerza calificarían sus visualizaciones.

Con la ayuda de un algoritmo de aprendizaje automático, los investigadores lograron hacer predicciones por encima de las posibilidades de las elecciones voluntarias de los participantes, 11 segundos antes de que los pensamientos se volvieran conscientes.

Las áreas del cerebro que revelaron información sobre las elecciones futuras se ubicaron en áreas ejecutivas del cerebro, así como en estructuras visuales y subcorticales, lo que sugiere una red extensa de áreas responsables del origen de los pensamientos.

Actividad cerebral preexistente

A medida que se toma la decisión de qué pensar, explican los investigadores, las áreas ejecutivas del cerebro eligen el rastro del pensamiento que es más fuerte. En otras palabras, si alguna actividad cerebral preexistente coincide con una de sus elecciones, entonces será más probable que elija esa opción a medida que se ve estimulada por la actividad cerebral preexistente.

Los participantes del estudio eligieron libremente entre dos patrones visuales de franjas verdes y rojas.

Esto explicaría, por ejemplo, por qué pensar una y otra vez sobre algo lleva a tener cada vez más pensamientos al respecto.

Los investigadores señalan que este estudio es el primero en capturar los orígenes y el contenido de los pensamientos visuales involuntarios y cómo podrían sesgar las imágenes conscientes voluntarias subsiguientes.

Adicionalmente, estos hallazgos pueden tener implicaciones para el tratamiento de trastornos mentales que involucran intrusiones de pensamiento de imágenes mentales, como el trastorno de estrés postraumático.

Referencia: Decoding the contents and strength of imagery before volitional engagement. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-39813-y