Los virus, que representan las entidades biológicas más abundantes y ubicuas del planeta, infectan a todos los seres vivos. Como parásitos intracelulares, los virus evolucionan en contacto físico cercano con sus anfitriones y conducen la evolución del huésped a través de la transferencia de genes.

A pesar del desconcertante origen y diversidad de los virus, análisis estructurales y filogenómicos recientes aportan evidencias que sugieren que los virus surgieron en las primeras etapas de la evolución, lo que puede explicar la enorme diversidad de virus modernos.

Un virus particular

De manera consecuente a esa diversidad, un equipo de investigadores de la Universidad de Ciencias de Tokio y de la Universidad de Kyoto, aisló un virus gigante de una muestra de lodo y hojas muertas recolectadas de una fuente termal japonesa.

Los científicos aseguran que el virus recientemente descubierto no debe generar temor ya que las posibilidades de que el virus infecte plantas o animales son bastante bajas.

Este llamativo virus se distingue por, de manera similar al mítico monstruo conocido como Medusa, convertir a sus anfitriones en piedra.

Esta particularidad ha llevado a los científicos a nombrar al recién descubierto virus como Medusavirus, y por suerte para los humanos, sus anfitriones son amebas.

Los investigadores afirman que este virus tiene propiedades distintivas de todos los demás que se conocen en el mundo científico, razón por la que fue reconocido como una especie separada: la familia Medusavirus.

Entre las particularidades del Medusavirus resalta su gran tamaño: 260 nanómetros, una cifra que contrasta con los 20 a 30 nanómetros de la mayoría de los otros virus.

Además de su gran tamaño, el Medusavirus también tiene un genoma excepcionalmente grande.

Aunque el virus no tiene una cabeza llena de serpientes retorcidas, los investigadores encontraron una característica sorprendente en la superficie exterior de Medusavirus: más de 2.600 picos de cabeza esférica.

Intercambiando genes

El virus infecta organismos unicelulares conocidos como Acanthamoeba castellanii, un tipo de ameba. Cuando los investigadores infectaron estas amebas en el laboratorio, encontraron que el virus incitó a las amebas a desarrollar una gruesa “capa” externa en su superficie y entrar en un estado latente conocido como enquistamiento, lo que en última instancia produjo una semblanza que recordaba una piedra.

Curiosamente, los investigadores también encontraron varios genes de Medusavirus en sus huéspedes. Esto sugiere que el virus ha infectado estas amebas desde tiempos antiguos y que los dos microorganismos han intercambiado genes a lo largo de la evolución.

Los científicos aseguran que el virus recientemente descubierto no debe generar temor, debido a que la mayoría de las proteínas que son capaces de codificar el material genético del virus corresponden a las proteínas de la ameba; es decir, se desarrollaron juntos. Por lo tanto, las posibilidades de que el virus entre en el organismo de plantas o animales son bastante bajas.

Pero esto no debe disminuir la importancia del descubrimiento de los científicos japoneses. El hallazgo puede llevar a una nueva comprensión de la evolución de los virus grandes y su interacción con los portadores.

Referencia: Medusavirus, a novel large DNA virus discovered from hot spring water. Journal of Virology, 2019. https://doi.org/10.1128/JVI.02130-18