Teorías conspirativas hay de sobra, y nos encanta hablar sobre ellas. No obstante, tal como hemos demostrado en oportunidades anteriores, la mayoría de ellas son falsas, producto de la mente de algún creativo con un mar de gente dispuesta a aceptar sus planteamientos.

Así, podemos encontrar teorías conspirativas de lo más rebuscadas, como aquella que plantea que el hombre nunca llegó a la luna. También, existe una teoría conspirativa de un supuesto barco que viajó en el tiempo.

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Tal como estas, son muchas las teorías conspirativas cuya falsedad está más que demostrada. Sin embargo, algunas de las teorías conspirativas más extravagantes e improbables que se han formulado, al final, han resultado ser bastante precisas.

Sobre la base de esto, te contamos a continuación 5 teorías conspirativas que, con el pasar del tiempo, resultaron ser totalmente ciertas.

Alcohol envenenado por el gobierno de los Estados Unidos

Entre el 16 de enero de 1920 y el 6 de diciembre de 1933, fue establecida una prohibición de venta y consumo de bebidas alcohólicas en todo el territorio de los Estados Unidos

Como muchos sabrán, entre el 16 de enero de 1920 y el 6 de diciembre de 1933, fue establecida una prohibición de venta y consumo de bebidas alcohólicas en todo el territorio de los Estados Unidos por la Enmienda XVLLL a la Constitución de los Estados Unidos. Sin embargo, como suele ocurrir con este tipo de prohibiciones, en lugar de impedir la venta y el consumo de alcohol, esta enmienda lo único que logró es que la actividad se hiciese de forma clandestina.

Claro que, dada la clandestinidad, el alcohol producido tenía una calidad sumamente inferior; incluso, muchas personas terminaban enfermas luego de ingerir bebidas alcohólicas de dudosa procedencia. En torno a ello, se desarrolló una curiosa teoría conspirativa.

A grandes rasgos, la teoría planteaba que, en vista de la incapacidad de la enmienda para evitar eficientemente la venta y el consumo de alcohol, el gobierno norteamericano infiltró agentes que envenenaban el alcohol producido. Al respecto, muchas personas se mostraban escépticas y tildaban de locos a los defensores de estos planteamientos.

No obstante, con el paso del tiempo se demostró que esta era una situación real. Claro que el gobierno no envenenó directamente ningún tipo de alcohol destinado al consumo. Sin embargo, se implementaron presiones para que los fabricantes agregaran químicos peligrosos para hacer el alcohol desagradable.

En este caso, se tienen registros de que el presidente Calvin Coolidge, presionó a los fabricantes industriales de alcohol para que añadieran toxinas letales, tal como el metanol, a sus productos. No obstante, las personas seguían consumiendo este tipo de bebidas sin señales de algún tipo de disminución.

Todo esto se tradujo en que las personas se enfermaban terriblemente luego de ingerir alcohol; de hecho, algunos hasta perdieron la visión y otros terminaron muriendo. Para ser más específicos, se plantea que hasta 10.000 personas perdieron la vida debido al alcohol contaminado.

Estrategias de espionaje a gran escala

En 2013, Snowden revolucionó el mundo tras demostrar que el gobierno de los Estados Unidos espía a sus ciudadanos.

Desde mediados del siglo XIX aproximadamente, muchas personas se sentían inseguras al percibir que estaban siendo espiadas por el gobierno de los Estados Unidos. No obstante, se hacía mofa de estas personas, tildándolas de locas y conspiparanóicas.

Esto se mantuvo así, hasta que Edward Snowden, quien trabajaba para la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA por sus siglas en inglés), soltara una bomba que dejaría boquiabiertos a propios y extraños. Tal como muchos saben, a mediados de 2013, Snowden reveló que el gobierno de los Estados Unidos se dedicó a espiar a sus ciudadanos por años, sin ningún tipo de consentimiento alguno.

Todo ello fue posible gracias a un programa secreto de espionaje, llamado PRIMS, a partir del cual la NSA logró obtener información privada de las personas a partir de bases de datos de compañías tales como Google, Microsoft y Apple.

Asimismo, la agencia de seguridad recolectó registros telefónicos detallados de los ciudadanos, interceptando miles de millones de mensajes de texto y hasta espiando a un sinnúmero de líderes mundiales, además de gobiernos extranjeros.

No obstante, aún hoy se carece de certeza respecto al verdadero alcance de este espionaje; lo que sí está claro es que se trata de una violación de los derechos constitucionales de los ciudadanos norteamericanos que va mucho más allá de lo que los defensores de teorías conspirativas imaginaban.

Lo peor de todo es que luego de las revelaciones de Snowden y todo el escandalo resultante, además de que el gobierno estadounidense no se ha retractado con la vehemencia requerida por la situación, todo parece indicar que el espionaje continúa.

El proyecto MK-Ultra

El proyecto MK-Ultra fue un intento del gobierno de los Estados Unidos de probar el control mental.

En plena Guerra Fría, el gobierno de los Estados Unidos, sumido por el miedo y la paranoia, estaba empeñado en mantenerse al tanto respecto a los avances soviéticos en términos de su investigación sobre guerra psicológica y otros temas similares.

Sobre la base de esto, se tienen registros de testimonios y documentos clasificados, que posteriormente fueron publicados en 1977, que demuestran que la CIA, para la época, se dedicó a investigar los efectos del LSD sobre el comportamiento, a partir de una serie de estudios poco éticos. Este sería el Proyecto MK-Ultra.

Específicamente, se plantea que entre 1953 y 1964, la CIA administró este fármaco a un gran número de ciudadanos estadounidenses sin su consentimiento, y generalmente sin supervisión médica, con el objetivo de analizar sus efectos.

Entre los lugares de pruebas se incluyen universidades, prisiones y hospitales; incluso, se tienen evidencias que demuestran la administración de LSD a pacientes terminales con cáncer a fin de ver qué ocurría.

De hecho, se plantea que al menos dos personas perdieron la vida debido a este peligroso proyecto. Quizás, el caso más resaltante es el del Doctor Frank Olson, un científico militar al que le administraron LSD, contaminando sus bebidas. Unos días después de esto, Olson se lanzó de la ventana de un hotel en Nueva York, víctima de la paranoia y las alucinaciones asociadas a la mencionada sustancia.

Sin embargo, no se sabe realmente cuál fue el alcance de este proyecto, pues en 1973, Richard Helms, quien fungía como director de la CIA, ordenó la destrucción masiva de la mayoría de los documentos sobre el proyecto MK-Ultra.

Las empresas tabacaleras compran la ética científica

Las tabacaleras invirtieron millones de dólares para promover la adicción a la nicotina.

Actualmente, se tiene total certeza respecto a los nocivos efectos del tabaquismo. No obstante, para 1950, la mayoría de las personas desconocía los peligros reales asociados a fumar cigarrillos. Incluso, numerosas investigaciones científicas llegaban a la conclusión de que esta práctica podía seguir siendo saludable.

Al respecto, se desarrolló la teoría conspirativa de que las compañías tabacaleras habían pagado a instituciones para que emitieran reportes en los que se asegurara que el cigarrillo no tenía efectos negativos. Más allá del tono paranoide de estos planteamientos, más adelante se demostró que esto era cierto.

Para esa época, aproximadamente dos tercios de los hombres y hasta un tercio de las mujeres, tan solo en los Estados Unidos, fumaban cigarrillos de forma constante. Esto significaba una gran fortuna para las empresas tabacaleras que no estaban dispuestas a que la ciencia se interpusiera en su camino.

Así, las empresas del tabaco compraron la consciencia de muchos científicos, a partir de lo que se emitieron reportes engañosos para convencer a las personas de que fumar podía ser saludable. En este sentido, además de valerse de supuestas evidencias científicas, estas empresas hicieron todo lo posible para reprimir otras investigaciones que pudiesen perjudicarles.

De esta manera, durante muchos años, casi hasta finales de los años noventa, las compañías tabacaleras se dedicaron a negar los riesgos para la salud asociados al tabaquismo, además de engañar a las personas y ofrecer alternativas supuestamente más saludables, como cigarrillos bajos en alquitrán.

De hecho, en 2006 se demostró que todo esto era cierto, tras un proceso penal de siete años de duración; en este, las empresas tabacaleras fueron encontradas culpables de conspiración por haber suprimido información relevante respecto a los riesgos para la salud asociados al tabaquismo, además de promover la adicción a la nicotina durante tanto tiempo.

Estados Unidos y el tráfico de drogas

Mientras las Contras traficaban drogas, la CIA y el gobierno estadounidense se hacían la vista gorda.

Finalmente, tenemos una vez más a la CIA siendo protagonista de una teoría conspirativa que terminó siendo totalmente cierta. Esta vez, debemos situarnos en los Estados Unidos de 1980, durante el mandato de Ronald Reagan. Para esa época, una epidemia de drogas, especialmente cocaína y crack, estaba azotando a la población.

Al respecto, muchos estaban convencidos de que el gobierno de los Estados Unidos eran los responsables, al menos en parte, de esta peligrosa situación.

Específicamente, se planteaba que, en vista del trabajo conjunto entre la CIA y los grupos rebeldes nicaragüenses llamados Contras, a fin de derrocar el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional que estaba al mando de la nación latinoamericana, el gobierno norteamericano se hacia la vista gorda respecto al tráfico de drogas desde Nicaragua hacia los Estados Unidos.

Al respecto, de acuerdo a un informe emitido por el periodista Gary Webb, en 1996, la CIA permitió el envío de droga a los Estados Unidos por parte de las Contras, en el marco de sus esfuerzos de colaboración. Esto favoreció una gran epidemia de droga que puso en riesgo a la población.

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En pocas palabras, la CIA se limitó a mirar hacia otro lado mientras los rebeldes nicaragüenses traficaban las drogas; incluso, se tienen registros de que esta institución jugó un papel activo en el narcotráfico.

Lógicamente, este informe fue gravemente desprestigiado y criticado con vehemencia. Incluso, se cree que, debido a los daños psicológicos asociados, el periodista terminó por suicidarse en 2004. No obstante, con los años se comprobó la veracidad de estos planteamientos.

Referencias:

  1. Surveillance, Snowden, and Big Data: Capacities, consequences, critique. https://doi.org/10.1177/2053951714541861
  2. The Rise, Decline, and Fall of LSD. https://doi.org/10.1353/pbm.1991.0062
  3. Trust No One (On the Internet): The CIA-Crack-Contra Conspiracy Theory and Professional Journalism. https://doi.org/10.1177/1527476403255810

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