Luego de tener un despegue exitoso y entrar en órbita el pasado sábado, la nave espacial Crew Dragon de la compañía SpaceX finalmente se ha acoplado a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés). El hito forma parte de su misión Demo-1 para la primera cápsula tripulada de una empresa privada.

La nave espacial se lanzó desde el Centro Espacial Kennedy, Florida, a bordo de uno de los cohetes Falcon 9 de SpaceX y llegó a la ISS la mañana siguiente. Según la NASA, ningún astronauta estaba en la cápsula al momento del despegue. En vez de ello, SpaceX incluyó un maniquí repleto de sensores junto con un objeto blando en la cabina con la finalidad de rastrear los sonidos dentro de la nave, los sistemas de soporte vital e incluso el nivel de ‘estrés’.

Después de casi 5 horas de haber llegado a la ISS, los astronautas Anne McClain, Oleg Kononenko y David Saint-Jaques, abordaron el Crew Dragon. Al momento de entrar en la cápsula, Saint-Jaques y Kononenko utilizaron máscaras antigás mientras llevaban a cabo la lectura atmosférica respectiva dentro de la nave.

Cuando se determinó que el aire dentro de la nave era seguro para fusionarse con la atmósfera de la ISS, el equipo dirigió una ceremonia de bienvenida formal y transmitió en vivo un video de la nave. El informe de la NASA asegura que Crew Dragon se mantendrá en la estación espacial hasta el próximo viernes, y luego despegará rumbo a la Tierra.

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Crew Dragon es una cápsula espacial muy distinta a la nave que se ha estado utilizando desde el año 2012. Cuenta con 4 metros de ancho y 8.1 metros de alto, siendo mucho más alta que su modelo predecesor.

A diferencia de la Dragon anterior, esta versión no cuenta con paneles solares emergentes, ya que SpaceX ha preferido incorporar estos componentes en el tronco de la nave. Una de las diferencias más importantes es el cono de la punta, que se adapta para mostrar el Sistema de Acomplamiento de la NASA (NDS, por sus siglas en inglés).

Durante una conferencia de prensa después del lanzamiento, Elon Musk, CEO de SpaceX, manifestó estar preocupado por el comportamiento de la nave al reingresar a la ISS, asegurando que, a diferencia de la versión anterior del Dragon, el fondo de la cápsula no es simétrico. De esta forma, gracias al impacto de los pods que lanzan las hélices de escape, se presentó cierto grado de inestabilidad en el reingreso.

En caso de que las siguientes pruebas resulten exitosas, SpaceX llevará a cabo un test de aborto durante el vuelo y utilizará un refuerzo de un lanzamiento previo del Falcon 9. En ese momento, la compañía estaría preparada para lanzar una tripulación en agosto de 2019.

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