Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Singapur ha revelado que las siestas vespertinas ofrecen mejores beneficios para el estado de ánimo, la memoria y la cognición de estudiantes adolescentes, que las siestas nocturnas prolongadas. Sin embargo, no todos los resultados del estudio fueron positivos, ya que se descubrió que las ‘siestas divididas’ de los adolescentes pueden facilitar los niveles altos de glucosa.

Hasta ahora, los estudios sobre el tema aseguran que los adolescentes necesitan dormir mucho más tiempo que los adultos sanos. En este sentido, además de la recomendación de dormir entre 8 y 10 horas, se descubrió que la pubertad altera el ciclo circadiano de los adolescentes, lo que los mantiene despiertos por las noches y los obliga a dormir más en la mañana.

Asimismo, el horario de entrada a la escuela y el uso prolongado de smartphones priva de un sueño adecuado a los jóvenes. De hecho, un estudio reciente reveló que únicamente un 15 por ciento de los adolescentes respetan la cantidad de sueño recomendada.

La investigación de la Universidad de Singapur, publicada en la revista Sleep, analizó si existían diferencias notables en la función neuroconductual y los marcadores metabólicos de adolescentes que duermen menos durante las noches que en las tardes. También se estudiaron los mismos cambios en adolescentes que complementan sus pocas horas de sueño con siestas cortas.

En el caso de los adolescentes que tenían tiempo de sueño continuo, la mayoría se limitó a 6.5 horas durante la noche. El grupo que tenía sueño dividido reportó 5 horas de sueño continuo durante la noche y una siesta de 90 minutos por la tarde.

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Cuando se comparó a estos adolescentes con aquellos que duermen las 9 horas recomendadas durante la noche, los grupos con pocas horas de sueño mostraron una disminución del rendimiento cognitivo y del estado de ánimo. Sin embargo, y de forma inesperada, este grupo mostró un mejor desempeño en las pruebas cognitivas que los adolescentes del grupo de sueño recomendado.

La investigación también analizó las consecuencias del sueño intermitente o restringido en los niveles de glucosa en la sangre. En este marcador, los resultados fueron distintos, revelando que el grupo de sueño continuo tenía pocos cambios en los niveles de glucosa, mientras que los adolescentes con sueño dividido mostraron niveles de glucosa en la sangre significativamente altos.

De momento, los investigadores no han definido cuáles son las consecuencias a largo plazo de estos niveles de glucosa tan altos, pero el estudio abre la posibilidad de que los adolescentes con riesgo de padecer diabetes estén más propensos a desarrollar la patología si los niveles altos de glucosa se repiten durante varios períodos de tiempo.

El estudio no es concluyente sobre cuál es la mejor alternativa de sueño, si dormir las horas recomendadas o tener un sueño dividido, ya que ninguno de los dos muestra resultados completamente positivos para los adolescentes.

Referencia: Differential Effects of Split and Continuous Sleep on Neurobehavioral Function and Glucose Tolerance in Sleep-Restricted Adolescents. Sleep, zsz037, 12 February 2019. DOI: https://doi.org/10.1093/sleep/zsz037

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