La memoria tiene una capacidad limitada. Sin embargo, algunos recuerdos, especialmente aquellos que resultan traumáticos, son difíciles de olvidar por las personas. De hecho, esta es una de las principales características del trastorno de estrés postraumático.

Al respecto, de acuerdo a los resultados de una investigación reciente, la dificultad para borrar recuerdos traumáticos luego de una situación devastadora, se relaciona con alteraciones neurológicas que podrían dejar una huella permanente en la memoria de las personas.

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Los recuerdos traumáticos son una importante fuente de malestar emocional

Diversas investigaciones han demostrado que las personas, en condiciones normales, tienen la capacidad de borrar activamente sus recuerdos. Sin embargo, para los individuos que han sido víctimas de una situación traumática, esto podría ser un tanto más complejo.

Por lo general, luego de vivir una situación en la que corre riesgo la vida o la integridad humana, las personas desarrollan trastorno de estrés postraumático. Este problema psicológico se caracteriza, entre otras cosas, por una continua e intensa revitalización de los recuerdos traumáticos que puede resultar incapacitante debido a los altos niveles de ansiedad asociados a dichas memorias.

En este sentido, de acuerdo a los expertos, la cualidad intrusiva de los recuerdos traumáticos sugiere que la incapacidad de eliminar estas memorias de forma activa puede ser un factor que contribuye al malestar característico del trastorno de estrés postraumático. No obstante, son pocas las investigaciones las que se han centrado en estudiar los efectos a nivel neuronal de este problema psicológico.

Bajo esta premisa, un equipo de investigadores se propuso estudiar las bases neurofisiológicas de la continua revitalización de los recuerdos traumáticos característicos del mencionado trastorno. Para ello, se emplearon técnicas de neuroimagen en distintos grupos de personas.

Específicamente, se trabajó con personas con trastorno de estrés postraumático, personas que habían vivido alguna situación traumática pero que no habían desarrollado el trastorno, y personas que no habían estado expuestas a ninguna situación traumática en su vida.

De esta manera, se observó que todas las personas que habían estado expuestas a situaciones traumáticas, independientemente de si habían desarrollado el trastorno o no, tenían menos probabilidades de eliminar exitosamente sus recuerdos, en comparación con el resto de los participantes.

La incapacidad de borrar los recuerdos traumáticos contribuye al trastorno de estrés postraumático

La incapacidad de borrar recuerdos traumáticos podría deberse a cambios neurológicos asociados al trauma.

Tras llevar a cabo el estudio, se sugiere que las personas expuestas a situaciones traumáticas tienen una capacidad limitada de eliminar recuerdos indeseados debido a cambios en el funcionamiento neurológico. Todo esto se asocia a importantes sumas de ansiedad y cambios comportamentales que contribuyen al desarrollo y al mantenimiento del trastorno de estrés postraumático.

En particular, se observó que las personas expuestas a situaciones traumáticas mostraban una menor activación en el giro frontal medio derecho a nivel cerebral. Esta estructura cumple un importante rol en lo que a la eliminación de recuerdos respecta.

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Por tanto, se sugiere que la exposición al trauma limita la capacidad de las personas de borrar de forma activa los recuerdos traumáticos, lo que puede exacerbar los síntomas del mencionado trastorno.

Todo esto podría contribuir al desarrollo de abordajes terapéuticos dirigidos a reducir el malestar de las personas que han vivido eventos de índole traumático. Finalmente, los investigadores resaltan la importancia de continuar estudiando el fenómeno a fin de comprenderlo a cabalidad y aumentar la efectividad de los tratamientos existentes.

Referencia: Behavioral and neural correlates of memory suppression in PTSD, (2019). https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2019.02.015

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