Si hay algo que caracteriza al ser humano es su increíble capacidad de evolucionar y cambiar. Esto significa que actualmente, somos sumamente distintos a lo que éramos hace 100 años. Incluso, si nos comparamos con nuestros antepasados, pasamos de cazar enormes animales con lanzas, a tropezarnos en la calle por estar absortos en el teléfono celular.

Un punto de quiebre que representó un gran cambio en lo que respecta a nuestro comportamiento y nuestras costumbres fue la Revolución Industrial. Desde ese momento, las cosas han cambiado de forma tan rápida, que resulta sencillo olvidar cómo era el mundo en ese momento.

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Para esa época, las cosas que las personas hacían normalmente, hoy nos parecerían bastante extrañas. Además, si una persona de esa época se enterara de cómo vivimos actualmente, probablemente pensaría que estamos locos.

Para ilustrar esto, te presentamos algunas cosas que hace 100 años eran completamente normales y que, en la actualidad, serían una completa locura.

Huérfanos a más no poder

Durante el siglo XX y en épocas anteriores, los niños no recibían los mismos cuidados que se les confieren actualmente.

¿Quién no conoce la historia de algún triste huérfano abandonado y maltratado que, con mucho esfuerzo logra resolver sus problemas y salir adelante? Como muchos sabrán, este tipo de historias son bastante frecuentes, tanto en la literatura como en el cine. Esto no es un hecho al azar, pues tiene mucho que ver con el espíritu de la época de aquellos viejos tiempos.

Hace unos 100 años, los niños no recibían los cuidados que se les confieren actualmente, y las tasas de mortalidad eran tan altas, que no era raro que los niños se quedaran huérfanos a temprana edad. Esto implica que, para la época, había una gran cantidad de niños huérfanos vagando por las calles y era necesario hacer algo con ellos.

Por esta razón, se crearon los orfanatos. Por ejemplo, el primer orfanato en los Estados Unidos, se creó en 1729 en Mississippi, luego de que una masacre acabara con la vida de la mayoría de los adultos en un asentamiento de la localidad. Luego de ello, muchos niños terminaron vagando por las calles, hasta que fueron encerrados en un orfanato.

Adicionalmente, muchas madres y padres solteros dejaban a sus hijos en orfanatos como práctica habitual. Esta gran cantidad de niños abandonados terminó por abarrotar los orfanatos, convirtiéndolos en lugares de hacinamiento, donde los niños recibían maltratos de forma frecuente. Este sería uno de esos casos en los que la realidad supera a la ya de por si horrible ficción.

Afortunadamente esto empezó a cambiar a comienzos del siglo XX, gracias a la implementación de políticas públicas que se tradujeron en una mejoría del estilo de vida y en una menor tasa de mortalidad paterna.

Esto no quiere decir que actualmente esto es perfecto, si bien ya no existen los orfanatos tal como se les conocía, sino que suelen implementarse hogares de acogida, muchos de ellos aún dejan mucho que desear. No obstante, nada comparable a lo que vivieron los huérfanos del siglo XX.

Manicomios para esposas desobedientes

Tal como ocurría con los huérfanos, las personas con trastornos mentales eran confinadas a lugares en ruinas donde sufrían de constantes maltratos hasta morir de forma horrible. No por nada, la mayoría de estas instituciones, ahora en ruinas, son protagonistas de las más espeluznantes historias de terror.

La costumbre de abandonar a las personas con trastornos mentales en manicomios data de hace mucho tiempo atrás. Según estimaciones de la Asociación Estadounidense de Psicología, (APA, por sus siglas en inglés), bajo la creencia de que las personas con problemas mortales representaban un peligro para la sociedad, era normal que estos individuos fuesen abandonados en manicomios donde las condiciones de vida dejaban mucho que desear.

No obstante, los criterios para determinar esto podrían clasificarse como bastante laxos. Al respecto, se tienen registros de mujeres que fueron abandonadas en manicomios simplemente por desobedecer a sus esposos.

Si bien es lógico pensar que una persona con trastornos mentales puede requerir de ayuda especializada, en realidad, estos manicomios eran agujeros en los que los enfermos mentales eran abandonados para deshacerse de ellos hasta que encontraran la muerte. Al respecto, se tienen registros de experiencias dignas de películas de terror.

Afortunadamente, todo esto cambió con el advenimiento de la psicoterapia, además de los avances en campos tales como la Psicología y la Psiquiatría.

Fotografiar a los muertos como si estuviesen vivos

Los fotógrafos se esforzaban arduamente por hacer que los muertos parecieran vivos.

Actualmente, la mayoría de las personas tienen a disposición, al menos la cámara de sus teléfonos inteligentes, en caso de que quieran capturar un momento especial. Esto no era así durante el siglo XX, pues las cámaras estaban reservadas únicamente para las familias pudientes y, si acaso, para la clase media.

Esto significaba que la mayoría de las personas no tenían fotografías de sus seres queridos. Por tanto, si alguno moría repentinamente, no quedarían evidencias pictóricas de la existencia de estas personas. En vista de ello, se desarrolló una espeluznante solución.

En estos casos de muerte repentina, los familiares contrataban un fotógrafo que, la mayoría de las veces, se dedicaba a capturar imágenes del difunto como si aún estuviese con vida. Para ser más claros, la mayoría de las familias se negaban a guardar una fotografía del familiar difunto con aspecto de muerto, por lo que se esforzaban para que esta persona se viera lo más vivía posible.

A fin de lograr este objetivo, se desarrollaron todo tipo de trucos, como mantener al difunto de pie gracias a sistemas de soporte especialmente diseñados, pintar los ojos sobre los parpados para simular la mirada, colorear de rosado las mejillas para dar un aspecto de vitalidad, entre otros.

Claro que a veces el esfuerzo daba sus frutos, pero la mayoría de las veces el resultado era completamente espeluznante.

Con el paso del tiempo, los estándares de vida empezaron a mejorar y la cantidad de muertes repentinas disminuyó considerablemente. De esta forma, las fotografías post mortem pasaron a ser una parte terrorífica de nuestra historia.

Es ilegal ser feo

Está más que demostrado cómo los cánones de belleza impuestos afectan la autoestima y el autoconcepto de las personas. Sin embargo, en el pasado, esta realidad era aún más cruel. Para entender esto, debemos tener en cuenta que hace unos 100 años, en la mayoría de las grandes ciudades estadounidenses, era ilegal ser feo.

Por ejemplo, en la Chicago de 1881, el concejal James Peevey, emitió una ley en el que se prohibía a las personas enfermas, mutiladas o con algún tipo de deformidad, anduviesen libres por las calles.

Esto perseguía el objetivo de evitar que las personas se sintieran incomodas ante la “fealdad” de algunos individuos. En este sentido, si una persona se consideraba demasiado fea como para estar en la calle, debía pagar una multa que iba desde 1 dólar hasta 50 dólares.

También, parte del castigo por ser feas, implicaba que las personas eran encerradas en manicomios o en cualquier institución que les mantuviese a raya de la sociedad.

Todo esto cambió luego de la Primera Guerra Mundial, cuando los veteranos regresaron a casa luego de haber perdido alguna de sus extremidades o con cicatrices deformantes producto de la batalla.

A partir de ello, la opinión pública hacia los menos agraciados cambió. Sin embargo, las leyes en contra la fealdad se mantuvieron incluso hasta después de 1950.

Los cigarrillos podrían ser buenos para la salud

Hasta en los hospitales ofrecían cigarrillo a los enfermos.

Por extraño que pudiese parecer, hace unos 100 años, médicos y especialistas, además de descartar los riesgos para la salud asociados a fumar cigarrillos, promovían este comportamiento como si fuese saludable. Así, se tienen registros de anuncios médicos en los que se promocionaban los cigarrillos como una forma de alivio temporal ante los paroxismos del asma.

Así, existían anuncios en los que aparecían médicos promocionando los cigarrillos como si fuesen algo saludable, alegando que estos no son peores para las personas que un vaso de agua. Un tiempo después, se descubrió que estos médicos fueron pagados por las compañías tabacaleras para popularizar el consumo de cigarrillos.

De esta forma, a comienzos del siglo XX, la mayoría de las personas fumaban cigarrillos, pues las compañías tabacaleras movieron toda su maquinaria publicitaria a fin de negar los riesgos de fumar y, más bien, promocionarlos como una alternativa saludable.

Esta situación se mantuvo así hasta la década de los sesenta, cuando finalmente un grupo de médicos preocupados por la salud de la población, se dedicaron a demostrar que, efectivamente, los cigarrillos tienen consecuencias devastadoras para las personas.

Vestidos para los bebés varones

Actualmente, existen criterios bastante específicos respecto a cómo deben vestir los niños y cómo se visten las niñas. En este caso, las niñas usan vestidos, generalmente de color rosa, mientras los niños usan pantalones, preferiblemente de color azul.

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No obstante, hace unos 100 años era común que los niños usaran vestidos, incluso hasta cumplir los ocho años. Para esa época, nadie pensaba que era raro que los niños usaran vestido. Esto se debe, principalmente, a que los vestidos facilitaban la tarea de enseñarle a los niños a ir al baño.

Sin embargo, esto cambió luego de la Primera Guerra Mundial, así que las únicas evidencias que nos quedan de esta extraña moda son las fotos antiguas de estos bebés, además de pinturas del Renacimiento. En la actualidad, cualquier madre sería tildada de loca si se le ocurriese vestir a su hijo con un vestido.

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