Teóricamente, el ser humano está biológicamente preparado para buscar el placer y evitar el dolor. Sin embargo, estos planteamientos quedan en duda al considerar el alto porcentaje de jóvenes y adultos que se involucran en comportamientos autolesivos.

Al respecto, un estudio reciente sugiere que las personas se autolesionan como una forma de lidiar con el dolor y el malestar emocional que experimentan. Lo que es aún más grave, es que este comportamiento suele empeorar pues, a medida que se repite en el tiempo, las sensaciones dolorosas disminuyen y se hacen necesarios más cortes para aliviar el malestar emocional.

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Las personas tienden a autolesionarse para lidiar con el malestar emocional

A pesar de que muchas personas se esfuerzan por evitar o minimizar experiencias dolorosas, un alto porcentaje de adolescentes y adultos se involucran en conductas autolesivas a pesar del dolor físico asociado. Al respecto, según estimaciones recientes, se plantea que hasta un 10% de los adolescentes varones y un 25% de las jóvenes, tan solo en Estados Unidos, se involucran en esta clase de comportamientos anualmente.

Con el objetivo de estudiar este fenómeno, un equipo de investigadores trabajó con 47 jóvenes de entre 15 y 21 años que se lastimaban periódicamente. No obstante, se descartó que este comportamiento estuviese relacionado con trastornos mentales, tales como la psicosis y la anorexia.

Específicamente, los investigadores trabajaron con una aplicación móvil en el que los participantes debían reportar cinco veces al día por dos semanas si se habían lesionado o si habían pensado en hacerlo, además de otros elementos.

Asimismo, se tomó en cuenta la duración de cada episodio autolesivo, además de una descripción del comportamiento, incluyendo cortarse, morderse, quemarse, halarse el cabello, entre otros. Otro factor tomado en cuenta fue el dolor experimentado durante el episodio y las emociones asociadas, bien sea miedo, tristeza, ansiedad, soledad, etc.

De esta forma, tras analizar un total de 143 episodios autolesivos registrados, se observó que los participantes experimentaban niveles considerables de dolor al lastimarse. Adicionalmente, se observó los episodios eran antecedidos por emociones negativas de gran intensidad, que iban disminuyendo a medida que los participantes se autolesionaban.

Por su parte, se observó que las personas que tenían niveles más altos de emociones negativas y experimentaban tasas más altas de dolor, tenían mayores probabilidades de involucrarse en episodios autolesivos que el resto de los participantes.

El comportamiento autolesivo tiende a empeorar si no los jóvenes no reciben un tratamiento adecuado

Dado el alto porcentaje de jóvenes que se involucran en comportamientos autolesivos, se hacen necesarios nuevos enfoques terapéuticos dirigidos a la prevención y a la rehabilitación.

A modo de síntesis, los investigadores sugieren que las personas que experimentan niveles más intensos de angustia e inestabilidad emocional, tienden usar el dolor físico asociado a las autolesiones con mayor frecuencia que el resto de los participantes.

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Aún más, se descubrió que, a medida que el comportamiento se hace más frecuente, las sensaciones dolorosas disminuyen, lo que aumenta las probabilidades de que esta conducta se agrave y hace menos probable que las personas busquen ayuda especializada.

Finalmente, los investigadores sugieren prestar más atención a este fenómeno, a fin de desarrollar tratamientos efectivos que permitan evitar comportamientos potencialmente peligrosos como estos.

Referencia: The Dynamics of Pain During Nonsuicidal Self-Injury, (2019). https://doi.org/10.1177/2167702618807147

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