Los tiranosaurios no siempre fueron los monarcas. Durante millones de años, los antepasados ​​del T. rex, fueron relegados al estado de depredador de segunda clase, mientras que los imponentes alosaurios dominaban la escena desde lo más alto de la cadena alimenticia.

Pero los alosaurios se extinguieron durante el Cretácico tardío, lo que permitió a los tiranosaurios tomar el trono, luego evolucionar en grandes máquinas de matanza, como el afamado T. rex y el Tarbosaurus.

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Un modesto ejemplar

Para comprender mejor cómo y cuándo los tiranosaurios se hicieron gigantes, los paleontólogos han buscado ejemplos de su linaje más antiguo, y es precisamente lo que un equipo de paleontólogos acaba de encontrar: un pequeño tiranosaurio que vivió a la sombra de depredadores más grandes hace unos 96 millones de años.

Fósiles de Moros intrepidus.

La especie recién identificada, llamada Moros intrepidus, es el tiranosaurio más antiguo del Cretácico jamás encontrado en América del Norte y uno de los más pequeños del mundo, con dimensiones que no sobrepasaban 1,2 metros de longitud y unos 78 kilogramos de peso.

Los investigadores encontraron los fósiles de tres especímenes de Moros intrepidus en el estado de Utah, sudoeste de los Estados Unidos, en sedimentos que se estima tienen una antigüedad entre 94 a 96,4 millones de años.

Debido a que los científicos han encontrado previamente grandes tiranosaurios en América del Norte que datan de hace 81 millones de años, la especie recién descubierta ayuda a reducir la ventana sobre cuando los tiranosaurios alcanzaron sus colosales dimensiones.

Esta evidencia sugiere que los tiranosaurios pasaron de ser modestas criaturas a ser uno de los depredadores más grandes que jamás haya existido, en un periodo de 15 millones años.

Como expresa la paleontóloga Lindsay Zanno, investigadora afiliada a la Universidad Estatal de Carolina del Norte y parte del equipo que realizó el hallazgo:

“Ahora sabemos que a los tiranosaurios les tomó menos de 15 millones de años para pasar de ser jugadores secundarios en el medio ambiente a lo más alto de la cadena alimentaria”.

Nueva especie

Los restos fósiles se encontraron en el año 2012 e incluían los dientes conservados de dos individuos, y los dientes y huesos de la extremidad trasera de un tercer individuo.

Planicie de Utah, lugar donde se encontraron los restos fósiles de Moros intrepidus.

Después de examinar la diminuta pata, los investigadores determinaron que pertenecía a un tiranosaurio. El siguiente paso se centró en determinar si el diminuto tiranosaurio pertenecía a una nueva especie o si se trataba de un ejemplar juvenil.

Utilizando modernas técnicas de microscopía, el equipo identificó marcas de crecimiento en el tejido óseo que proporcionaban pistas sobre la edad del dinosaurio. Esta evidencia indicó que el tiranosaurio tenía al menos 6 o 7 años de edad, lo que demuestra que el pequeño tiranosaurio estaba llegando a su plena madurez cuando murió.

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Al corroborar que los fósiles pertenecieron a un ejemplar casi un adulto, los investigadores ratificaron que los restos pertenecían a una especie de un tiranosaurio muy pequeño, hasta ahora desconocido.

Los investigadores indican que el hallazgo representa un importante aporte en la comprensión del proceso evolutivo de los tiranosaurios, y en especial del temido T. rex.

Referencia: Diminutive fleet-footed tyrannosauroid narrows the 70-million-year gap in the North American fossil record. Communications Biology, 2019. https://doi.org/10.1038/s42003-019-0308-7

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