Han pasado 38 años desde que los científicos observaron por última vez el insecto conocido como la abeja gigante de Wallace, una rara especie que se encuentra solo en un grupo de islas indonesias llamadas Molucas.

Con una envergadura de más de 6 centímetros y un cuerpo del tamaño de un pulgar humano, se considera la abeja más grande del mundo y se temía que estuviera extinta. Esos temores ahora pueden ser de alguna manera apaciguados, ya que un equipo internacional de conservacionistas encontró un ejemplar de Megachile pluto, como científicamente se llama a la especie, en la naturaleza.

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Décadas sin ser vista

La abeja gigante de Wallace lleva el nombre de Alfred Russel Wallace, un entomólogo inglés que trabajó con Charles Darwin para formular la teoría de la evolución a través de la selección natural.

Después de 38 años sin ser vista, lo que llevó a pensar que estaba extinta, investigadores encuentran un ejemplar vivo en la naturaleza.

Wallace descubrió por primera vez a la abeja en una expedición en 1858, y describió a la hembra como “un gran insecto negro parecido a una avispa con inmensas mandíbulas como un escarabajo de ciervo”.

El siguiente avistamiento no llegó sino hasta el año 1981, cuando el entomólogo Adam Messer, observó a varios ejemplares en la naturaleza, y regresó a casa con un puñado de especímenes que ahora se encuentran en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, el Museo de Historia Natural de Londres y otras instituciones.

Desde entonces, no se había tenido reportes de este insecto. Aunque se podría pensar que sería difícil que una abeja del tamaño de un pulgar desapareciera, la abeja gigante de Wallace hizo exactamente eso.

El gigante asombroso desapareció durante 38 años y los científicos y amantes de las abejas estaban convencidos de que se había extinguido, como tantos otros insectos.

La búsqueda

El descubrimiento no fue fácil. A pesar del tamaño de la abeja, su rareza, ubicación remota y hábitos de anidación, hacen que sea difícil de encontrar.

Las abejas hacen sus hogares cavando hoyos en los nidos de las termitas que habitan en los árboles, donde pasan mucho tiempo escondiéndose.

Después de varios días de buscar en los montículos de termitas, en el intenso calor de los bosques de las islas tropicales, el grupo de entomólogos norteamericanos y australianos encontró un agujero lo suficientemente grande y redondo como para pensar que lo hizo una abeja muy grande.

El investigador Clay Bolt, fotógrafo de vida silvestre que ayudó a documentar la búsqueda, comentó:

“La estructura era demasiado perfecta y similar a lo que esperábamos encontrar. Subí al nido de termitas y mi linterna alumbró la cosa más extraordinaria que habían visto mis ojos. Simplemente no lo podía creer: habíamos redescubierto la abeja gigante de Wallace”.

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Aunque emocionados por encontrar a la abeja, los investigadores se preocupan de que el avistamiento pueda ser una bendición mixta. Están conscientes de que difundir noticias sobre este redescubrimiento podría impulsar a recolectores sin escrúpulos a buscar y capturar a los especímenes, que por su singularidad, son bien cotizados en el mercado negro.

Si bien una vez más se ha encontrado a la abeja, es difícil decir cuánto tiempo durará. Actualmente no hay protección para su hábitat, que está amenazado por la deforestación con fines agrícolas, lo que significa que aunque la abeja gigante de Wallace no se ha extinguido todavía, ese podría su destino en un futuro no muy lejano.

Referencia: FOUND: World’s Largest Bee—With Giant Jaws—Rediscovered In The Wild After 38 Years Missing. Global Wildlife Conservation, 2019. https://goo.gl/VRu44J

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