En lo que respecta al aprendizaje, la mayoría de las veces, los expertos evalúan este proceso en función del comportamiento de las personas ante estímulos ambientales que se le han presentado previamente. Al respecto, se supone que, tras la presentación repetida de ciertos estímulos, las personas aprenden a comportarse de diferentes maneras.

Sin embargo, siguiendo los resultados de un estudio reciente, el movimiento de los ojos podría ser de gran utilidad a la hora de evaluar los procesos de aprendizaje. Esto podría tener importantes implicaciones en el abordaje de diversos trastornos del aprendizaje.

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El movimiento de los ojos podría revelar información sobre el proceso de aprendizaje

Sin duda alguna, las reacciones y los comportamientos ante diversos estímulos son una muestra representativa del aprendizaje de las personas. Esto demuestra que el individuo se ha involucrado de cierta forma con su entorno. Por tanto, estos indicadores han sido la piedra angular de lo que al estudio del aprendizaje respecta.

Sin embargo, podría haber otras medidas, más precisas y confiables para medir este proceso. En este caso, investigadores demostraron que el movimiento de los ojos ante determinados estímulos podría ser un indicador preciso del aprendizaje de las personas luego de realizar una tarea.

Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores uso rastreadores oculares para evaluar el movimiento de los ojos de un grupo de participantes mientras realizaban una tarea. Específicamente, los participantes fueron expuestos a imágenes que se presentaban en diferentes partes de una pantalla de acuerdo a un patrón.

En este sentido, se prestó especial atención a la rapidez con la que los participantes observaban los estímulos de acuerdo a los patrones de presentación. De esta forma, se observó que la posición previa de los ojos antes de la aparición de las imágenes dependía de la posición esperada de las imágenes siguientes.

Esto implicaría que el cerebro se prepara de forma anticipatoria a los estímulos, luego de haber estado expuesto a ciertos patrones de información.

¿Qué implicaciones tienen estos resultados?

En resumen, los investigadores demostraron que los movimientos oculares pueden revelar qué tan rápido aprenden las personas. En particular, se observó que la presencia de señales anticipatorias permite medir la capacidad de atención y el aprendizaje de los individuos.

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Esta podría ser una medida objetiva, confiable y precisa de la capacidad de las personas de aprender patrones de presentación de estímulos, luego de que han sido expuestos a ellos.

Al respecto, los investigadores plantean que estos hallazgos podrían abrir todo un campo de estudio del aprendizaje, especialmente en poblaciones que muestran reacciones poco confiables a estímulos externos, como los niños pequeños o personas con trastornos físicos y/o mentales. Por ejemplo, estas medidas podrían utilizarse para medir la capacidad de aprendizaje en personas con trastorno por déficit de atención o dificultades para la comunicación.

Referencia: Predictions as a window into learning: Anticipatory fixation offsets carry more information about environmental statistics than reactive stimulus-responses, (2019). https://doi.org/10.1167/19.2.8

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