De acuerdo a los resultados de una reciente investigación, treinta minutos de ejercicio matutino disminuyen la presión arterial durante el resto del día entre hombres y mujeres mayores con sobrepeso u obesidad.

Adicionalmente, el estudio mostró que las mujeres que interrumpen con frecuencia los periodos de inactividad durante el día, pueden incrementar aún más los beneficios del ejercicio matutino sobre la presión arterial.

Presión arterial reducida

Para el estudio, investigadores del Instituto Baker Heart and Diabetes en Melbourne, Australia, realizaron un seguimiento de 35 mujeres y 32 hombres con edades comprendidas entre 55 y 80 años, con sobrepeso u obesidad, los cuales siguieron tres planes diarios diferentes, en orden aleatorio, con al menos seis días entre ellos.

A partir de los 50 años la presión arterial sistólica más alta es más predictiva de eventuales acontecimientos cardiovasculares.

El primer plan consistió en sentarse ininterrumpidamente durante 8 horas; el segundo, consistió en una hora de inactividad (estar sentado) antes de realizar 30 minutos de caminata en una cinta de correr a una intensidad moderada, seguido de 6,5 horas de reposo.

El plan final fue una hora de inactividad antes de 30 minutos de caminata en la cinta rodante, seguido de 6,5 horas de reposo, el cual se interrumpió cada 30 minutos con 3 minutos de caminata a baja intensidad.

El estudio se realizó en un ambiente de laboratorio controlado y los participantes comieron las mismas comidas estandarizadas la noche anterior y durante el estudio. La presión arterial y los niveles de adrenalina se midieron cada 8 horas.

Los investigadores encontraron que la presión arterial promedio, especialmente la presión arterial sistólica, se redujo tanto en hombres como en mujeres que participaron en el ejercicio de la mañana, en comparación a cuando no hicieron ejercicio.

Pero hubo un beneficio adicional, una reducción significativa en la presión arterial sistólica promedio, para las mujeres que además de hacer el ejercicio matutino, interrumpieron el periodo de inactividad con las caminatas cortas.

Los investigadores no saben la razón de la diferencia de género observada, pero creen que puede ser una combinación de factores, que incluyen diferentes respuestas de adrenalina al ejercicio y el hecho de que todas las mujeres en el estudio eran posmenopáusicas.

Tanto como los medicamentos

Los autores del estudio resaltan que tanto para hombres como para mujeres, la magnitud de la reducción en la presión arterial sistólica promedio después del ejercicio y las interrupciones en el periodo de inactividad, se acercó a lo que se podría esperar de los medicamentos antihipertensivos en esta población.

La investigación muestra que treinta minutos de ejercicio matutino disminuyen la presión arterial durante el resto del día, y tanto como cabría esperar de los medicamentos recetados.

La presión arterial sistólica, al que hace referencia el primero de los dos números en los que expresa la presión arterial, mide la presión en los vasos sanguíneos cuando el corazón late. La presión arterial diastólica, el segundo número, mide la presión entre latidos.

Los investigadores explican que a partir de los 50 años, una presión arterial sistólica más alta es más predictiva de eventuales acontecimientos cardiovasculares.

Las pautas de hipertensión de la American Heart Association y el Colegio Americano de Cardiología definen la presión arterial alta como 130/80 en adelante.

Los investigadores concluyen que los beneficios del ejercicio para bajar la presión arterial pueden mejorarse evitando los períodos prolongados inactividad, y agregan que estudios futuros deberían evaluar específicamente las diferencias de género en la presión arterial con inactividad interrumpida.

Referencia: Effect of Morning Exercise With or Without Breaks in Prolonged Sitting on Blood Pressure in Older Overweight/Obese Adults. Hipertension, 2019. https://doi.org/10.1161/hypertensionaha.118.12373

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