Existe una popular creencia de que en un hipotético escenario de apocalipsis nuclear, las cucarachas serían las únicas sobrevivientes y herederas del planeta. Pero, ¿qué hay de cierto en esta afirmación?

Este mito surgió a raíz de los bombardeos atómicos de 1945 en Hiroshima y Nagasaki, cuando comenzaron a circular informes de que las únicas señales de vida entre las dos ciudades eran cucarachas corriendo entre las ruinas.

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Probando la hipótesis

Pero Tilman Ruff, ganador del Premio Nobel y profesor de la Escuela de Población y Salud Global de la Universidad de Melbourne, estudioso de las consecuencias para la salud y el medio ambiente de las explosiones nucleares, dice que aún no ha visto ninguna evidencia documentada de que había cucarachas escurriéndose entre los escombros de las devastadas ciudades.

Las explosiones nucleares afectan a los seres vivos de diversas formas, desde el impacto de la explosión inicial hasta la radiación ionizante que se libera en el ambiente.

Para probar la veracidad de la hipótesis, en el año 2012, la serie de televisión Mythbusters, realizó un experimento en el que expusieron cucarachas a diferentes niveles de radioactividad, y si bien los escurridizos insectos mostraron una capacidad se resiliencia importante, todas murieron a niveles extremos de radiación.

No obstante, Mark Elgar, profesor de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Melbourne, señala que esta prueba fue incompleta ya que solo se observó cuántos días vivieron las cucarachas después de la exposición a la radiación, y no verificó la capacidad de las cucarachas para producir huevos viables, lo que aseguraría la continuidad de la especie.

Las cucarachas se reproducen rápidamente, ponen una gran cantidad de huevos y son más difíciles de matar con productos químicos que otros insectos domésticos, todos estos rasgos contribuyen a la creencia popular de que podrían resistir cualquier cosa, incluso una bomba nuclear.

Otro aspecto a considerar es que como cualquier otro ser vivo, la subsistencia de las cucarachas depende de la disponibilidad de comida.

Las cucarachas se alimentan de los detritos de otros organismos vivos; así que es poco probable que puedan prosperar sin los humanos y otros animales.

Probablemente podrán alimentarse de cadáveres y otros materiales en descomposición, al menos por un tiempo, pero si todo lo demás ha muerto, al final no habrá comida, lo que inevitablemente condenaría a las cucarachas.

A largo plazo

En el pasado, los científicos teorizaron que cuanto más complejo era un organismo, más probable era que la radiación nuclear le afectara, y por lo tanto, a los humanos les iría peor mientras que a los insectos les iría mejor.

Las cucarachas se reproducen rápidamente y son más difíciles de matar con productos químicos, estos rasgos han llevado a la creencia popular de que podrían resistir cualquier cosa, incluso una bomba nuclear.

Pero las explosiones nucleares afectan a los seres vivos de diversas formas, desde el impacto de la explosión inicial hasta la radiación ionizante que se libera en el aire, la cual es especialmente dañina porque las sustancias radiactivas pueden acumularse y reciclarse a través del medio ambiente, en los sistemas de agua dulce, el océano y la tierra.

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Entonces, incluso si un organismo es menos susceptible inicialmente, tal como se afirma en el caso de las cucarachas, éstas seguirían siendo parte de un ecosistema que ha sido dañado y condenado a desaparecer.

La realidad es que muy poco, si acaso, sobrevivirá a una gran catástrofe nuclear, por lo que a largo plazo, no importa si eres una cucaracha o no.

En definitiva, todo apunta a la conclusión de que no, las cucarachas finalmente no sobrevivirían a un apocalipsis nuclear.

Referencia: Would cockroaches really survive a nuclear apocalypse? Pursuit University of Melbourne, 2019. http://bit.do/eJynU

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