Desde que el iPhone e Instagram hicieron su entrada en el mundo digital, no cabe duda de que la comunidad quiere vivir en un mundo más estético. No solo nuestras selfies tienen que estar en perfecta condición, sino también paisajes, atuendos y platos de comida.

Apple sabe esto y por ello hace de su cámara una de las características de mayor calidad con más opciones y efectos que los usuarios pueden aplicar para embellecer sus tomas. Así lo demuestra en este gracioso comercial en el que promocionan el efecto bokeh –el desenfoque del fondo en una fotografía–, hasta hace poco tiempo posible de lograr con cámaras réflex.

En el comercial, aparecen dos madres que están viendo fotos de sus pequeños y en una de las fotografías aparece el hijo de la otra madre, pero completamente desenfocado. Ante la molestia de la madre aludida, le pregunta a la otra por qué desenfocó a su hijo, mientras que la otra trata de solucionarlo utilizando la opción que permite modificar la profundidad de campo de la fotografía.

Más vanidosos y glamurosos

“¿Qué clase de persona desenfoca a un niño? Yo nunca le aplicaría bokeh a tu hijo, solo para que lo sepas”, dice la madre indignada a su amiga. Esta línea resalta muy bien la manera en que el carácter “glamuroso” del mundo digital nos ha hecho intervenir nuestras fotografías a como dé lugar para hacerlas más interesantes y estéticas.

Todos hemos incurrido en mejorar una selfie, recortar algo que no nos gusta para que una foto luzca mejor y en fotografiar un plato de comida que nos parece muy cool y apetitoso. Ese es el lado fashion de las redes sociales, aquel que precisamente ha hecho que nos ha llevado a replantear qué tan saludables son estas prácticas para nuestro bienestar emocional.

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