La envidia es, quizás, una de las emociones humanas más criticadas y rechazadas por las personas. Sin embargo, puede que esta emoción no sea tan mala como se le pinta.

Al respecto, siguiendo los resultados de una investigación reciente, la envidia benigna podría ser una importante fuerza motivacional que empuja a las personas a mejorar sus capacidades.

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Envidia y admiración

Para muchos, la envidia es la peor emoción que puede sentir una persona. De hecho, para los católicos, la envidia es un pecado mortal. No obstante, diversos estudios han demostrado que, si bien esta emoción puede ser poco saludable, también puede tener propiedades constructivas.

A grandes rasgos, las personas pueden reaccionar de tres formas distintas al éxito de otros: admiración, envidia benigna y envidia maliciosa. Todas estas emociones inician con una comparación social ascendente.

Es decir, se trata de una comparación con alguien que sobresale en alguna capacidad, a partir de lo que se hacen evaluaciones propias. Ante ello, se puede sentir admiración, experimentada como un regocijo hacia el éxito de los demás, o envidia.

En este caso, la envidia puede ser benigna o maliciosa. La envidia maliciosa gira en torno a atacar a la otra persona, a fin de sentirse mejor respecto a los propios déficits. Esta reacción suele derivarse de creencias respecto a que el éxito de la otra persona es inmerecido, y tiene la capacidad de motivar respuestas agresivas.

Sin embargo, la envidia benigna podría no ser tan mala. Esta emoción en particular podría tener el potencial de hacer que las personas trabajen duro para llegar al nivel de esa otra persona considerada exitosa.

La envidia sana puede ser una importante fuente motivacional

Mientras la envidia maliciosa puede ser una fuente de malestar, la envidia sana puede impulsar el desarrollo personal.

La distinción entre la envidia sana y la envidia maliciosa no es una idea nueva. De hecho, en algunos idiomas existen palabras distintas para diferenciarlas. A fin de analizar los efectos tanto de la envidia benigna, como de la maliciosa y la admiración, un equipo de investigadores llevó a cabo un experimento.

Para ello, le solicitaron a un grupo de personas que se compararan con otras de mayor éxito, al tiempo que reportaran las emociones derivadas de ello. De esta forma, se observó que la envidia sana tiene una función motivadora más intensa que la admiración.

Específicamente, cuando los participantes sintieron esta emoción, se plantearon metas de crecimiento y pusieron en marcha planes de trabajo duro a fin de alcanzar el éxito de las personas con las que se habían comparado.

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Asimismo, en otro experimento, en el que se usó una tarea de asociación de palabras, se observó que los participantes que sintieron envidia benigna se esforzaron por mejorar su desempeño, a diferencia de aquellos que sintieron envidia maliciosa.

Por tanto, los investigadores concluyen que la envidia sana podría ser una importante fuerza motivadora para el trabajo y el crecimiento personal. Sin embargo, es importante plantearse objetivos factibles y evitar comparaciones perniciosas que puedan despertar sentimientos negativos.

Referencia: Why Envy Outperforms Admiration. https://doi.org/10.1177/0146167211400421

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