Por muy tierno que pueda parecer el nombre, las lágrimas de sirena pueden ser extremadamente peligrosas, tanto para el medio ambiente como para el ser humano.

Al respecto, un estudio reciente ha demostrado que estas pequeñas bolas de plástico utilizadas como materia prima en la industria del plástico, representan un enorme riesgo para el medio ambiente marino y para la salud del ser humano.

Las lágrimas de sirena pueden ser devastadoras para el medio ambiente

Las lágrimas de sirena son unas pequeñas bolas de plástico que sirven como bloques de construcción para la mayoría de los productos de plástico que usamos cotidianamente. En particular, estas pequeñas bolas, de entre uno y cinco milímetros de tamaño, son microplásticos que fungen como materia prima en la industria del plástico.

Sin embargo, muchas de estas bolitas de plástico, en lugar de convertirse en el producto final para el que fueron desarrolladas, terminan en nuestros océanos, afectando el ambiente, la fauna marina y hasta la salud del ser humano.

Por lo general, cuando las lágrimas de sirena son transportadas, muchas de ellas terminan en ríos y océanos, lo que representa un peligro ambiental. En este caso, el nombre lágrimas de sirena parece apropiado teniendo en cuenta el daño que representan para la vida marina.

Así, su pequeño tamaño, su forma redondeada y su variedad de colores hacen que las lágrimas de sirena parezcan alimentos atractivos para los peces. No obstante, estas bolitas están compuestas de sustancias químicas nocivas.

Además, debido a la presencia de estos microplásticos en el océano, se produce una acumulación de contaminantes orgánicos persistentes en la superficie del agua. A su vez, estos contaminantes se transfieren al tejido de los organismos marinos, afectando su salud.

Como si esto no fuese suficiente, las lágrimas de sirena pueden albergar peligrosas bacterias para el ser humano. Por ejemplo, un estudio reciente demostró que, en cinco playas de Escocia, donde hay una gran cantidad de estos contaminantes, las lágrimas de sirena estaban cubiertas de E. coli, una bacteria responsable de la mayoría de las intoxicaciones alimentarias.

Urgen medidas para evitar estas fuentes de contaminación

Miles de millones de lágrimas de sirena llegan a nuestros océanos anualmente.

Según estimaciones recientes, tan solo en el Reino Unido, se liberan hasta 53 mil millones de lágrimas de sirena hacia el océano cada año. Esto representa la cantidad necesaria de bolitas de plástico para producir 88 millones de botellas de plástico.

En la misma línea, un equipo de investigadores encontró unas 139,8 lágrimas de sirena por metro cuadrado en una playa del mencionado país. Esto significa que puede haber hasta 140.000 lágrimas de sirena por cada kilómetro de extensión costera.

Tal como vemos, estas pequeñas bolas de plástico pueden tener consecuencias devastadoras para el medio ambiente, los animales y el ser humano. Sin embargo, este factor no suele tomarse en cuenta con la seriedad que amerita por la mayoría de las iniciativas dirigidas a promover el medio ambiente.

La buena noticia es que, con el desarrollo constante de investigaciones acerca del tema, cada vez son más los grupos de conservacionistas que se dedican a limpiar las playas de estos peligrosos contaminantes. Se espera que con el pasar del tiempo aumente el auge de estos movimientos y se implementen políticas públicas para prevenir que las lágrimas de sirena sigan llegando a nuestros océanos.

Referencia: Study to quantify plastic pellet loss in the UK, (2019). Fidra