Lograr las metas que nos proponemos requiere de constancia, esfuerzo y mucho autocontrol. Sin embargo, muchas personas fallan en esto último. A grandes rasgos, esto se debe a que las personas sobreestiman su capacidad de autocontrol y minimizan las posibles limitaciones que pueden encontrarse en el camino.

Sin embargo, esto tiene solución. Luego de revisar la bibliografía clásica sobre el autocontrol, un equipo de investigadores ha identificado las estrategias básicas para fortalecer esta habilidad. Te lo contamos todo.

Así es como puedes potenciar tu autocontrol

Tanto a nivel individual como social, es posible fortalecer el autocontrol.

El mundo moderno se caracteriza por la facilidad con la que tenemos acceso a una serie de tentaciones que podrían desviarnos del logro de nuestros objetivos. Por ejemplo, la comida chatarra es cada vez más sabrosa y accesible, cada vez hay más redes sociales y otras distracciones, etc.

Todo esto puede poner a prueba nuestra capacidad de autocontrol en lo que respecta a metas como mejorar la salud, crecer profesionalmente, desarrollar hábitos saludables, entre otros. Sin embargo, la buena noticia es que la ciencia podría tener algunas soluciones.

En este sentido, tras hacer una revisión exhaustiva de la bibliografía disponible sobre el autocontrol, un equipo de investigadores ha identificado estrategias básicas para fortalecer el autocontrol. Estas estrategias se agrupan en dos grandes categorías: iniciativas individuales y políticas públicas.

Iniciativas individuales

Para potenciar nuestro autocontrol, en la mayoría de los casos es suficiente cambiar la situación de forma que existan incentivos que nos motiven a lograr nuestras metas, además de obstáculos que impidan que nos desviemos del camino.

A modo de ilustración, existen aplicaciones que nos permiten restringir el tiempo que le dedicamos a las redes sociales. En la misma línea, cuando se tiene el objetivo de mejorar los hábitos de alimentación, la mejor recomendación es mantener la comida chatarra fuera de casa.

Igualmente, suele ser efectivo modificar la forma a partir de la cual pensamos sobre determinadas situaciones. En lugar de plantearnos objetivos grandes y difíciles de alcanzar, lo mejor suele ser replantearse las metas en función de pequeños logros fáciles de lograr.

Asimismo, para potenciar el autocontrol, una buena estrategia es desarrollar planificaciones estructuradas. En este caso, se trata de desarrollar planes respecto a lo que debemos hacer, además de posibles vías alternas en caso de que se presente algún obstáculo.

Políticas públicas y autocontrol

Además del plano individual, a nivel social pueden implementarse políticas públicas que potencien el autocontrol de las personas. Un ejemplo de ello son las iniciativas de las compañías eléctricas que, a fin de ahorrar energía, implementan multas cuando se superan ciertos umbrales o descuentos cuando disminuye el consumo de electricidad.

El objetivo es desarrollar planes ciudadanos que promuevan el autocontrol, implementando incentivos por comportamientos inadecuados e imponiendo obstáculos para conductas poco deseadas.

En este marco, a modo de ilustración, tenemos el caso de una empresa de transporte subterráneo que regalaba boletos de entrada a las personas que hicieran 10 sentadillas. El fin último de esto era promover la actividad física como estrategia para mejorar la salud.

Por último, los expertos aseguran que es de suma importancia aprovechar los conocimientos derivados de las ciencias que estudian el comportamiento humano a fin de empoderar a las personas para desarrollar un mayor autocontrol, además de desarrollar políticas públicas que incentiven un mejor comportamiento ciudadano.

Referencia: Self-Control and Its Discontents: A Commentary on Duckworth, Milkman, and Laibson, (2019). https://doi.org/10.1177/1529100619828401

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