Durante millones de años y mucho antes de la implementación del lenguaje, los humanos han utilizado vocalizaciones para comunicar sentimientos que pueden decodificarse en cuestión de segundos.

Sobre ese fundamento, un equipo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley realizó recientemente un estudio sobre exclamaciones no verbales, identificando un lenguaje rico y variado a partir de expresiones vocales no pronunciadas.

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Analizando respuestas

Para el estudio, los investigadores realizaron un análisis estadístico de las respuestas de los oyentes a más de 2.000 exclamaciones no verbales conocidas como “ráfagas vocales”.

Entre otras aplicaciones, los resultados de este estudio podrían ayudar a los asistentes digitales controlados por voz a reconocer mejor las emociones humanas. El análisis reveló que estas vocalizaciones transmiten al menos 24 tipos de emoción. Estudios previos de este tipo establecieron el número de emociones reconocibles en 13.

El estudio se realizó en dos etapas. En la primera, se les pidió a 56 participantes, entre ellos actores profesionales masculinos y femeninos, que produjeran ráfagas vocales cuando se les presentaba una situación particular.

A continuación, más de 1.000 adultos escucharon las ráfagas vocales y los evaluaron en función de las emociones y el significado que transmitían y si el tono era positivo o negativo, entre otras muchas características.

Luego, los investigadores utilizaron el análisis estadístico para determinar cuántas emociones distintas se comunicaron, encontrando que las ráfagas vocales encajan en al menos dos docenas de categorías distintas que incluyen diversión, enojo, temor, confusión, desprecio, satisfacción, deseo, decepción, disgusto, angustia, éxtasis, euforia, vergüenza, miedo, interés, dolor, realización, alivio, tristeza, sorpresa (positiva), sorpresa (negativa), simpatía y triunfo.

Para la segunda parte del estudio, los investigadores buscaron presentar contextos del mundo real para las ráfagas vocales. Para ello utilizaron videos en línea que evocaban las 24 emociones establecidas en la primera parte del estudio, como caída de bebés, abrazos a cachorros y fascinantes trucos de magia.

Esta vez, 88 adultos de todas las edades juzgaron las ráfagas vocales extraídas de los videos. Nuevamente, los investigadores pudieron clasificar sus las mismas respuestas en 24 tonos de emoción.

Mapa interactivo

El conjunto completo de datos se organizó en un espacio semántico, un mapa interactivo de libre acceso al público.

Mucho antes de la implementación del lenguaje los humanos hemos utilizado vocalizaciones para comunicar nuestras emociones.

En el mapa de audio interactivo, se puede deslizar el cursor sobre la topografía emocional y pasar el cursor sobre el miedo (grito), la sorpresa (jadeo), el temor (woah), la realización (ohhh), el interés (¿ah?), la confusión (¿eh?) y más.

Entre otras aplicaciones, el mapa se puede usar para ayudar a enseñar a los asistentes digitales controlados por voz, así como otros dispositivos robóticos, a reconocer mejor las emociones humanas basadas en los sonidos que hacemos.

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En cuanto a los usos clínicos, el mapa podría, en teoría, guiar a los profesionales médicos e investigadores que trabajan con personas con demencia, autismo y otros trastornos del procesamiento emocional, para que se centren en los déficits específicos relacionados con la emoción.

Los autores del estudio manifiestan que estos resultados muestran que las expresiones emocionales colorean nuestras interacciones sociales con auténticas declaraciones de nuestros sentimientos internos.

Referencia: Mapping 24 emotions conveyed by brief human vocalization. American Psychologist, 2018. https://psycnet.apa.org/doi/10.1037/amp0000399

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