La mayoría de las personas suelen creer que, en lo que respecta a tareas físicas, suele ser más fácil coordinar grupos pequeños. Sin embargo, puede que esto no sea tan cierto como parece.

Sobre este tema, tras llevar a cabo un interesante estudio haciendo uso de interfaces robóticas, un equipo de investigadores demostró que, a la hora de coordinar labores físicas, el rendimiento mejora al añadir miembros adicionales a cada grupo. Esto podría mejorar los resultados de la rehabilitación física al llevar a cabo entrenamientos en grupo.

En lo que a las tareas físicas respecta, el tamaño del grupo importa

La comunicación háptica se trata de un proceso a partir del cual se intercambian mensajes entre personas a través del tacto. Al respecto, estudios previos han demostrado que este tipo de comunicación mejora el rendimiento en tareas físicas entre parejas.

Por ejemplo, cuando dos personas bailan en pareja, intercambian mensajes a través del tacto, lo que mejora su desempeño. Ahora, siguiendo los resultados de un estudio reciente, analizar la importancia de la comunicación háptica respecto al desempeño en actividades físicas podría mejorar el rendimiento de grupos de hasta tres y cuatro personas.

Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores adscritos al Instituto de Tecnología de Tokio, en conjunto con el Imperial College London y la Universidad de Tokio, empleó interfaces robóticas que permitieron probar la coordinación de grupos de dos, tres y cuatro personas mientras realizaban una tarea física.

De esta manera, se observó que los miembros de cada grupo aprendieron a coordinar sus acciones a través del tacto. Incluso, se demostró que añadir miembros adicionales mejora el rendimiento del grupo considerablemente.

A modo de ilustración, si un grupo de personas debe mover una mesa de banquete en un espacio concurrido, como una boda, sería difícil que los miembros del equipo se comuniquen eficazmente a nivel verbal. En este caso, sería complejo evitar que la mesa golpee otros objetos, o incluso personas, que se encuentran en el espacio.

Sin embargo, gracias a la comunicación háptica, es posible que los miembros coordinen sus acciones casi de forma inmediata y automática. De esta forma, es más sencillo lograr un consenso para coordinar las acciones del equipo.

La inclusión de miembros adicionales, mejora el rendimiento del grupo

Se sugiere que la clave para coordinar el trabajo en equipo gira en torno a la capacidad de inferir el objetivo del grupo a partir del tacto.

Al llevar a cabo el experimento, los investigadores esperaban que el rendimiento disminuyera con la adición de miembros a los equipos de trabajo. No obstante, contrario a lo que se creía, el rendimiento del grupo mejoró con cada miembro adicional.

Al respecto, los investigadores explican que, al añadir miembros adicionales, cada uno de ellos se conectaba con la fuerza de trabajo total, disminuyendo las probabilidades de cometer errores que comprometieran el desempeño.

En este sentido, se sugiere que la clave para coordinar el trabajo en equipo gira en torno a la capacidad de inferir el objetivo del grupo a partir del tacto.

Finalmente, los investigadores sugieren que estos resultados podrían inspirar el desarrollo de algoritmos que permitan que grupos de robots realicen tareas físicas en equipo. Asimismo, los hallazgos podrían traducirse en mejorías respecto a los esfuerzos de rehabilitación física, de forma que los pacientes se vean beneficiados al llevar a cabo sus entrenamientos en equipo.

Referencia: Individuals physically interacting in a group rapidly coordinate their movement by estimating the collective goal, (2019). https://doi.org/10.7554/eLife.41328

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