En sus inicios, la mayor parte del tiempo en que la Tierra estuvo habitada, la vida tomó la forma de organismos unicelulares que simplemente se asentaban en forma de grumos o flotaban en las corrientes de agua.

Hasta ahora, se estima que fue hace unos 550 millones años que los organismos fueron capaces de moverse por sí mismos, pero un hallazgo realizado por un equipo internacional de investigadores sugiere que la vida era móvil unos 1.500 millones de años antes de lo que se pensaba.

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Primeras formas de vida

En el sureste de Gabón, país ubicado en la costa atlántica de África Central, los investigadores encontraron huellas fósiles de lo que consideran la evidencia más temprana de organismo alguno capaz de mostrar alguna iniciativa y moverse por su propia voluntad.

Una vista en 3D de los túneles en la roca. Las capas horizontales que se ven entre los túneles son biofilms fosilizados.

El descubrimiento es enigmático ya que los fósiles filiformes de 2.100 millones de años no encajan en ningún esquema. Por una parte son demasiado grandes para ser bacterias, pero demasiado antiguos para pertenecer a animales multicelulares.

Las primeras formas de vida no parecían tener cuerpos que se fosilizaran bien, así que la mayor parte de la evidencia fósil que tenemos de su existencia es lo que se conoce como fósiles traza, mayormente huellas y madrigueras. La más antigua de estas evidencias tiene alrededor de 500 millones de años.

Los fósiles recién descubiertos también se incluyen en esta categoría, pero son mucho más antiguos: al usar datos geométricos y químicos, los investigadores determinaron que las huellas fósiles tienen aproximadamente 2.100 millones de años. Eso los convierte en los ejemplos más antiguos de locomoción en organismos multicelulares, por un margen bastante amplio.

Un desarrollo clave

Estos fósiles traza están formados por una serie de diminutos canales en la roca, que miden unos pocos milímetros de ancho. A partir de esto y los análisis del material circundante, los investigadores pudieron inferir algunas cosas sobre el organismo que los dejó.

Hace 2.100 millones de años, criaturas parecidas a las amebas pudieron haber dejado estas huellas en el sedimento.

Por un lado, puede haber sido producto de un organismo bastante baboso, y parecen haber vivido en aguas oxigenadas, lo que sugiere que dependía del oxígeno, un desarrollo clave en la historia de la vida en la Tierra.

También se encontraron esteras microbianas fosilizadas cerca, lo que sugiere una posible fuente de alimento.

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Pero el dato más interesante podría ser que este organismo más complejo podría haber sido “multicelular” en el sentido de que era una colección de organismos unicelulares que se agruparon para moverse como una “colonia” de babosas, ya que no podían moverse por su propia cuenta.

Los investigadores resaltan que este podría haber sido un paso importante en la evolución de las formas de vida multicelulares.

Por descabellado que parezca, este comportamiento se ha observado en la ameba moderna como un mecanismo de supervivencia cuando hay una escasez de alimentos.

De cualquier manera, se trata de un hallazgo fascinante que ayuda a llenar los vacíos de la historia de la vida en la Tierra.

Referencia: Organism motility in an oxygenated shallow-marine environment 2.1 billion years ago. PNAS, 2019. https://doi.org/10.1073/pnas.1815721116

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