Todo el que ha tenido una relación de pareja de larga data sabe que alcanzar niveles realmente profundos de intimidad no es una tarea sencilla; esto es especialmente cierto para las parejas que han decidido vivir juntas y deben adaptarse a las características y particularidades de cada uno de los miembros.

Sin embargo, la ciencia podría tener algo que decir al respecto. En este sentido, al comprender el comportamiento humano y las interacciones entre las personas, es posible derivar algunas recomendaciones que pueden ayudar a mejorar tu relación de pareja.

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A grandes rasgos, como veremos a continuación, se trata de aprender a compartir el espacio sin renunciar a nuestras individualidades, aceptar las peculiaridades de cada uno sin juzgar, mantener el respeto como la base de la confianza, entre otros. Veamos qué dice la ciencia respecto al proceso de lograr una relación de pareja saludable.

Estar juntos como parte de una decisión consciente

Por curioso que parezca, muchas personas permanecen juntas en una relación de pareja por razones que, a la larga, determinan la ruptura de esta. Entre las más comunes, se encuentra el resolver sentimientos de soledad, presión de amigos y familiares, mantener las apariencias, idealizar el amor, entre otras.

Este último caso es una muestra de ingenuidad que se deriva de la idealización del romance. Es decir, las personas idealizan el romance y creen que el amor es suficiente para resolver los problemas. Sin embargo, diversas investigaciones demuestran que esto no es cierto.

La verdad es que el amor no es suficiente para mantener una relación de pareja; para ello, se requiere de respeto, admiración, compromiso y capacidad de adaptarse a distintas situaciones, trabajo en equipo, entre otros.

Como bien se sabe, una relación de pareja no es siempre un camino de rosas; entonces, cuando se presentan dificultades, es importante que ambos miembros tengan capacidades de comunicación asertiva y solución de problemas, solo por mencionar algunas.

En resumen, para que una relación de pareja sea sana, es necesario que ambos miembros identifiquen las verdaderas razones por las que permanecen juntos y trabajen en equipo sobre la base de estas.

Establecer expectativas realistas sobre la relación

En concordancia con lo anterior, es necesario tener expectativas realistas sobre el amor y la relación de pareja en general. Estudios han demostrado que una persona cuando está enamorada, muestra reacciones físicas y neurológicas similares a un estado de psicosis.

Esto se debe a que evolutivamente estamos preparados para reproducirnos lo antes posible, a fin de preservar la especie. Por ejemplo, cuando las personas se enamoran, segregan tal cantidad de Dopamina, un neurotransmisor asociado al placer, que perciben cualquier acto de su pareja como una muestra de perfección.

De esta manera, se empieza a idealizar la relación y se establecen expectativas imposibles e irreales sobre la pareja. La mala noticia es que este estado es transitorio. Al pasar el tiempo, el organismo se habitúa y ya no se segrega tanta dopamina ante la presencia del ser amado, y ahí es cuando surgen los problemas.

Es en ese momento cuando empezamos a notar las imperfecciones de nuestra pareja y ya ese ser perfecto empieza a parecer un simple mortal. Este momento representa una etapa crítica para la relación, pues de no existir respeto y en ausencia de un vínculo real, las cosas se tornarán difíciles.

¿Qué es el amor real?

Más allá de ese amor romántico y vertiginoso, el amor verdadero y profundo es una decisión consciente. Se trata de comprometerse con una persona que no es perfecta y que no siempre nos hará felices.

En este sentido, se trata de una apuesta complicada pues no siempre será fácil. Se trata de aceptar, comprender y valorar las imperfecciones del otro miembro de la relación. En otras palabras, el amor profundo y verdadero se trata de aceptar tanto las virtudes como los defectos, las inseguridades, temores y opiniones del ser amado.

Es, a grandes rasgos, una forma de amor incondicional, en plena consciencia de que las cosas no siempre serán fáciles pero que, como equipo, serán capaces de solucionar los problemas que aparezcan y tomar las mejores decisiones.

Respeto, confianza y comunicación

Tal como hemos visto, una relación de parejas real, no estará libre de conflictos de diversas índoles. Cuando esto ocurre, el respeto es el valor que hará que cada uno de los miembros de la relación de los pasos necesarios para hacer lo posible por mejorar la situación.

Si no hay respeto en una relación, no habrá confianza y los juicios entorno a las acciones del otro serán la norma, mermando la independencia de cada quien. En este sentido, es necesario que cada miembro se respete a sí mismo y respete a su pareja ante cualquier circunstancia.

Además de la confianza, el respeto va de la mano con la comunicación. Esto implica tener la disposición de hablar cuando las cosas no marchan como se esperaba.

A su vez, la comunicación implica la capacidad de mostrarse vulnerable ante la pareja, con la plena confianza de que esa persona no se aprovechará de tus inseguridades y miedos.

En resumen, si los miembros de la relación se respetan a sí mismos y respetan a su pareja, serán capaces de hablar hasta de las cosas más incomodas que les puedan afectar; siempre con la plena confianza de que serán escuchadas y que sus inseguridades no serán usadas en su contra.

Eso genera compromiso e intimidad, haciendo más probable que las vidas de los miembros de la pareja se entrelacen entre sí, conformando una relación sólida y saludable.

A fin de lograr esto, lo más recomendable es hablar de cualquier problema e inconformidad abiertamente, comprometerse con respecto a la solución de los problemas y cumplir con todo aquello que se promete.

Ceder sin sacrificar

Sin duda alguna, mantener una relación de pareja implica ceder en algunas oportunidades y mantenerse firmes en otras. En este sentido, una relación de pareja no debe implicar ningún tipo de sacrificios. Si bien habrá espacios que ceder y cosas a las que renunciar, al hablar de sacrificios, la relación de pareja dejaría de ser saludable.

Ninguna persona tiene que sacrificarse por satisfacer todos los deseos y necesidades de otra a fin de mantener una relación de pareja. Para ello, deben establecerse límites entre lo que se puede ceder en el marco de la relación y los principios individuales irrenunciables.

En realidad, ninguna relación de pareja sana se mantiene en el tiempo si se basa en sacrificios. De ser así, en algún momento la relación se volverá dañina, al menos para uno de los miembros. En este caso, es importante entender que una relación de pareja se conforma por dos individuos con sus propias identidades, intereses y perspectivas, que comparten un tiempo y espacio determinado.

Por tanto, es importante que los miembros de la pareja, además de compartir intereses, tiempo y espacio, mantengan cierta autonomía e independencia.

Lo más importante es permitir que nuestra pareja sea quien realmente es, bajo la plena confianza de que actuaran por el bien de la relación ante cualquier circunstancia. Esto representa una señal de respeto y promueve una relación sana.

Aceptar el cambio y acompañar el crecimiento

A medida que pasa el tiempo y se afrontan diferentes experiencias de vida, las personas aprenden y cambian. No por nada, Heráclito, un importante Filósofo, planteaba que el cambio es la única constante. Teniendo esto en cuenta, al hablar de una relación de pareja de larga data, es importante aceptar y comprender los cambios que atraviesa cada miembro.

De hecho, una relación sana promueve el crecimiento, la evolución y el desarrollo de cada uno de los miembros de la pareja. Claro que algunos cambios serán buenos y otros un tanto desagradables. En estos casos, la comunicación y el respeto deben prevalecer.

En este sentido, una pareja de mucho tiempo debe estar preparada para afrontar cambios importantes tales como procesos migratorios, la muerte de alguna persona significativa, cambios de creencias religiosas y participación política, entre otros.

Ante situaciones como estas, el único salvavidas es el respeto mutuo, la capacidad de adaptación y la posibilidad de comunicar asertivamente cualquier cosa que pueda generar incomodidad. Aun así, tal como se mencionó, dentro de la relación debe existir espacio para el cambio, la evolución y el crecimiento.

Aprender a pelear sin herir

Contrario a lo que muchos puedan creer, los miembros de las relaciones más sólidas pelean constantemente. Sin embargo, estas peleas deben llevarse a cabo de forma adecuada, evitando criticas hostiles, actitudes defensivas, insultos, desprecios o cualquier otro tipo de violencia.

Se trata, más bien, de poner los argumentos sobre la mesa, entender los planteamientos de nuestra pareja e invertir esfuerzos por llegar a un punto medio en el que los dos estén lo suficientemente satisfechos.

Para ello, es importante evitar traer peleas previas y discutir temas actuales. De otra forma, las peleas podrían ser más intensas de lo necesario. Asimismo, a fin de evitar consecuencias devastadoras, se sugiere tomar un descanso en caso de que la discusión se torne demasiado intensa.

En estos casos, tomarse un tiempo para calmarse y reflexionar, suele ser la mejor opción. Asimismo, ambas personas deben estar dispuestas a negociar para llegar a una solución que favorezca el bienestar de la pareja.

Aprender a perdonar

Por su parte, un elemento crucial respecto a este tema es el perdón. En ocasiones, en el marco de una relación de pareja, hay problemas que no se resuelven del todo. De hecho, estudios han demostrado que, en las relaciones duraderas y felices, hay problemas que jamás desaparecen.

Esto suele ser inevitable, teniendo en cuenta que una pareja se trata de dos personas con perspectivas diferentes que comparten una vida juntas. Por tanto, no es raro que surjan confrontaciones en torno a las diferencias.

Sin embargo, el respeto debe prevalecer ante toda circunstancia, aceptando las diferencias y aprendiendo a perdonar aquello que no trasgreda limites importantes. Esto implica que, si una discusión terminó, se acabó por completo, está en el pasado.

En la misma línea, se sugiere dejar de lado la competencia respecto a quién tiene la razón o quien ganó la discusión. Por último, es importante elegir las batallas con sabiduría, guardando las energías para temas que realmente son importantes.

Los pequeños detalles importan

Cuando pasa la fase vertiginosa del amor romántico, muchas veces los miembros de la pareja se olvidan de los pequeños detalles que hicieron crecer el afecto en un primer momento. Estos detalles pueden ser tan simples como decirle a tu pareja que la quieres antes de dormir, tomarse de la mano mientras ven películas, ayudar en las labores domésticas, entre otras.

Al respecto, se ha demostrado que estas pequeñas atenciones y muestras de afecto son importantes y se acumulan a largo plazo.

De hecho, en la terapia de parejas, una de las recomendaciones más frecuentes suele ser pautar noches de citas o escapadas de fin de semana, de forma que los miembros de la pareja puedan dedicarle tiempo de calidad a la relación.

Dentro de esto, es posible incluir las relaciones sexuales. Al respecto, los expertos se muestran enfáticos al afirmar que, si una relación es buena, el sexo será igualmente bueno, lo que mantendrá saludable la relación.

Sin embargo, si la relación es poco saludable y hay problemas o emociones no resueltas, en la mayoría de los casos, la mala calidad del sexo será el primer indicador de problemas. En este sentido, el sexo es un aspecto crucial a tener en cuenta, por lo que no está demás dedicarle el tiempo y el espacio necesario.

En las relaciones de pareja deben existir reglas

Muchas personas creen que las relaciones de pareja se basan en el amor libre y la espontaneidad. Sin embargo, una relación de pareja consolidad implica responsabilidades que deben ser equilibradas entre ambos miembros.

Por tanto, la mejor recomendación es optar por el pragmatismo, de forma que sea posible lograr una dinámica entre los miembros en la que ambos cumplan las responsabilidades que le tocan a cada quien, dependiendo de las necesidades particulares y de las habilidades de cada quien.

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Por tanto, la estrategia gira en torno a hacer un inventario de fortalezas y debilidades entre ambos miembros de la pareja, de forma que cada uno pueda explotar sus potencialidades en las responsabilidades que son más acordes a cada quien. Para ello, deben existir canales de comunicación abiertos, confianza, respeto y compromiso.

Tal como vemos, una relación de pareja no es ese escenario idealizado que muchos quisieran creer. Más bien, una relación de pareja sana es imperfecta y desordenada. Sin embargo, lo más importante es que ambos miembros estén dispuestos a trabajar en equipo, comprometerse y abogar por el crecimiento de la relación. Todo sobre el marco del respeto, la cooperación, la aceptación mutua, el compromiso y como no, el amor.

Referencias:

  1. Healthy in love. https://doi.org/10.1016/j.denabs.2011.08.051
  2. Love and Intimacy. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-397045-9.00107-5
  3. The Foundations for the Development of Intimacy. https://doi.org/10.1016/j.pedn.2008.09.002
  4. Passionate love and relationship thinkers: Experimental evidence for acute cortisol elevations in women. https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2009.01.010

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