Aunque parezca irónico, las mucosidades, los vómitos y la fiebre son estrategias dirigidas a expulsar o eliminar a los microbios peligrosos de nuestros cuerpo para que podamos sentirnos mejor de nuevo.

Pero hasta ahora, la comunidad científica no cuenta con un entendimiento pleno de cómo la fiebre, que suele acompañar a las infecciones, nos ayuda a recuperarnos.

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Efecto protector de la fiebre

Un equipo de investigadores del Instituto de Bioquímica y Biología Celular de Shanghai (IBBC), descubrió cómo la fiebre desencadena una serie de eventos que facilitan al sistema inmunológico combatir las infecciones.

El aumento de la temperatura corporal induce la producción de una proteína que facilita el traslado de las células inmunitarias al sitio de la infección.

El hallazgo, podría fundamentar el desarrollo de nuevos tratamiento que no solo combatan las infecciones, sino que también frenen la inflamación durante las reacciones alérgicas.

La fiebre aumenta la temperatura corporal entre 1 y 3 grados Celsius. Los efectos protectores de la fiebre pueden deberse, al menos en parte, a que el aumento de la temperatura suele ser más incómodo para los patógenos que para nosotros. La capacidad de Poliovirus para multiplicarse cae en picado ante el calor de la fiebre, por ejemplo.

Pero algunas investigaciones han sugerido que las condiciones abrasadoras también podrían eliminar las infecciones al poner en acción a las células inmunitarias.

Para comprobar esto, los investigadores aislaron células inmunitarias de ratones y luego las colocaron en incubadoras establecidas a una temperatura corporal normal (alrededor de 37 grados C) o una temperatura febril de 40 grados C.

Facilita la movilización

En sus observaciones, los investigadores encontraron que las células inmunitarias que crecían en el ambiente febril producían un conjunto de moléculas llamadas proteínas de choque térmico.

Una de estas proteínas, conocida como Hsp90, puso rápidamente en marcha una cascada de eventos que finalmente facilitaron el traslado de las células inmunitarias al sitio de la infección.

Aunque parezca irónico, la fiebre es una estrategia para eliminar los agentes patógenos del cuerpo.

En referencia a los hallazgos, el doctor Jian-Feng Chen, investigador afiliado al Laboratorio de Biología Celular del IBBC y autor principal del estudio, explicó:

“Los resultados muestran que durante una infección, este mecanismo mejora el movimiento de la células inmunitarias al sitio de la infección y facilitar la eliminación de los patógenos. Esta vía es crítica para la supervivencia de los animales durante la infección.”

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Para corroborar el hallazgo, los científicos diseñaron una casta de ratones con una mutación genética que provocaba impedía la producción de la proteína Hsp90. Cuando se infectaron, estos ratones diseñados no podían combatir la infección en comparación con los ratones normales, evidenciando que esta manipulación afectó la capacidad de los animales de hacer frente a los agentes patógenos.

El descubrimiento sugiere que las terapias para elevar los niveles de Hsp podrían ayudar a combatir las infecciones, mientras que reducirlas, podría ayudar a las personas con alergias o enfermedades autoinmunes al disminuir la inflamación.

Referencia: Fever promotes the trafficking of T lymphocytes through a thermal sensory pathway that involves heat shock proteins 90 and integrins α4. Cell, 2019. https://doi.org/10.1016/j.immuni.2018.11.013

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